Màquines schmittianes.

Publication of Spanish translation of Machine and Sovereignty (Caja Negra)  - Yuk Hui



Ahora bien, si pensamos Kant Machine en relación a Machine and Sovereignty (2024), el libro más “político” de Hui, podemos preguntarnos por otras máquinas, máquinas políticas y máquinas de guerra. Las máquinas decisionistas son también cibernéticas en cierto sentido, pero de un modo diferente: no dependen de información almacenada como la máquina humeana. Trabajan con la excepción.

El filósofo Carl Schmitt distinguió tres tipos de pensamiento jurídico: el normativismo (= mecanismo), el pensamiento de orden concreto (= organicismo), y el decisionismo (su propia posición). El soberano, para Schmitt, es “aquel que decide sobre la excepción”. La excepción no es una falla del sistema: es su alma. Como escribe Schmitt: “La excepción es más interesante que la regla. La regla no prueba nada; la excepción lo prueba todo. En la excepción, el poder de la vida real irrumpe a través de la costra de un mecanismo que se ha vuelto entumecido por la repetición”. Hui lee esto como vitalismo político: la fuerza vital del soberano es la que interrumpe cualquier mecanismo cuando la situación lo demanda.

Lo notable es que el decisionismo deviene cada vez más estructural en la era de la geopolítica digital. La megamáquina (concepto que Hui toma de Lewis Mumford) es el gran complejo tecno-social que excede cualquier control soberano individual. El soberano necesita la megamáquina pero no puede dominarla del todo. La consecuencia: la excepción se normaliza. Pensemos en las criptomonedas: “su propiedad supraestatal (en el sentido de que no cae completamente dentro del sistema jurídico de un Estado particular) tiende a subvertir el sistema financiero existente bajo el control del Estado. Las entidades supraestatales han aumentado significativamente en la última década, principalmente debido al rápido desarrollo de los sistemas tecnológicos digitales, que se mueven más rápido que el sistema humano”. El libertarianismo actual le debe bastante a las máquinas decisionistas, ya que conciben a cada individuo como un mini-Führer que toma decisiones excepcionales constantemente. La manifestación de la soberanía como poder que decide sobre la excepción se vuelve, así, cada vez más normalizada. No porque el Estado sea más poderoso, sino porque ya no controla la situación planetaria y tiene que intervenir constantemente para restaurar la estabilidad.

Fernando Wirtz, La filosofía detrás de la IA ..., 421 05/06/2026

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