Kant machine




Kant, en la Crítica de la razón pura, propuso superar tanto el racionalismo cartesiano como el empirismo humeano. La filosofía trascendental no niega que los seres humanos poseamos ciertas estructuras innatas de conocimiento, pero tampoco niega que sin información externa esas estructuras son inservibles. Kant propone combinar categorías a priori (independientes de la experiencia) con un empirismo mucho más consecuente: solo podemos acceder a aquella porción de la realidad filtrada por las formas de nuestra subjetividad, espacio y tiempo. Eso no quiere decir que el mundo sea una ficción, sino únicamente que está mediado por nuestras formas de conocer. La inteligencia, en esta lectura, “no es ni racional ni empírica; es trascendental”, dice Hui. Las máquinas kantianas son máquinas abiertas, máquinas creativas, que intentan superar tanto el mecanicismo como el organicismo. Se basan en una razón que si bien no puede intuir directamente el infinito, puede imaginarlo, cosa que la máquina humeana no puede hacer (después de todo, las máquinas kantianas son el nacimiento de las máquinas románticas que santificarán al genio, pero esa es otra historia).

Hui no pretende una taxonomía exhaustiva. Su Kant Machine busca principalmente presentar tres aspectos de Kant (epistemología, moral y política) como contribuciones a la teoría cibernética. La pregunta que nos concierne a nosotros es otra: ¿hay otras máquinas posibles?

En muchas de sus obras, Hui completa el esquema mecanismo/organicismo con un tercer momento: la cibernética. En la cibernética, la máquina no depende únicamente del input externo, sino que es capaz de generar su propia retroalimentación. La máquina cibernética puede comunicarse con su medio ambiente. Cierto, el organismo también es capaz de esto (algo que los filósofos del organicismo como F.W.J. Schelling designaban como sensibilidad), pero la máquina cibernética va un paso más allá: no obedece únicamente a una totalidad centralizada y previamente dada (la conciencia), sino que es modular, capaz de modulaciones. Es decir, de ser vinculada, expandida, actualizada, reinstalada, hackeada. Más aún, al ser una máquina autónoma (y no heterónoma) puede codear a otras máquinas. Esto es posible porque la totalidad no está dada de antemano: la totalidad cibernética está solamente presupuesta como idea reguladora.

Esta es, en realidad, la tesis central de Hui: Kant anticipa a la cibernética. El filósofo Gilbert Simondon ya lo había notado: “Kant sólo pudo haber tratado con la cibernética situándola en la Crítica del Juicio”. La Crítica del Juicio es justamente el libro donde Kant elabora la noción de juicio reflexionante (un ejemplo común son los juicios estéticos; cuando decimos “esta pintura es bella”, no podemos subsumir la pintura a alguna regla o axioma universal sobre la belleza, por que no la hay). En ese sentido, el juicio reflexionante es la capacidad de buscar la regla desde los casos particulares, sin tener la regla de antemano.

Fernando WirtzLa filosofía detrás de la IA ..., 421 05/06/2026

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