"El problema central de la societat humana és com controlar la violència masculina" (Richard Wrangham)





Los humanos no tenemos machos alfa que alcancen una posición de liderazgo basada en su capacidad personal de lucha. Así pues, si entramos en un grupo de cazadores-recolectores, vemos con toda claridad que los hombres no compiten entre ellos para estar en la cima, cooperan. Esta es una diferencia extraordinaria con respecto a cualquier otra especie, algo que nos hace más pacíficos. Tenemos una enorme preocupación por la supresión de la violencia. En todas las sociedades hay personas violentas y el problema central para los líderes de la comunidad es cómo controlar esa violencia y mantener la paz en las comunidades. Es fascinante comparar a los humanos con los chimpancés y otros animales en la forma en que resolvemos este problema. Creo que el problema central de la sociedad humana es cómo controlar la violencia masculina dentro de la sociedad.

La situación más extraordinaria en los seres humanos es que nuestras sociedades están gobernadas por coaliciones. Ahora esas coaliciones tienen líderes y, a veces, los líderes pueden gestionar su relación con la coalición para obtener un poder individual extraordinario. Pero siguen dependiendo de la coalición.

Incluso el hombre más poderoso del mundo, actualmente el presidente [de Estados Unidos, Donald] Trump, está sujeto a las restricciones de su coalición. Por el momento parece que lo mantienen, que están con él. Pero sin ese apoyo, él no sería nadie, no tendría nada. Esto es muy diferente de lo que sucede en los grupos de primates, donde un macho alfa depende únicamente de su propia capacidad para luchar y derrotar a todos los demás.

Los seres humanos somos diferentes de los animales, pero tenemos muchas preocupaciones comunes. En líneas generales, hay dos tipos de puntos de vista sobre la naturaleza humana en lo que respecta a la violencia. Una es que somos inherentemente no violentos. Hay algo en nosotros que es muy diferente de cualquier otro animal porque somos pacíficos por naturaleza. Es algo que se asocia a menudo con Jean-Jacques Rousseau. El otro tipo de punto de vista es que estamos naturalmente inclinados a ser egoístas y a usar la violencia para alcanzar nuestros objetivos egoístas, pero que tenemos sistemas para limitarlo . Y creo que las pruebas que he recopilado coinciden en gran medida con el segundo punto de vista. Esto, a nivel histórico y político, nos dice que siempre debemos estar en guardia, porque si destruimos nuestras instituciones, si tratamos a todos los seres humanos como personas dignas de confianza, puede cogernos por sorpresa, puede que los poderosos se aprovechen. Hay que poner límites.

Los humanos nos domesticamos derrotando a los machos alfa del pasado. Aquellos que utilizaban su habilidad personal para imponerse a todos los demás no tuvieron éxito. Creamos un contexto en el que no podían ganar. Los hombres que trataban de intimidar a otros, que luchaban para quedarse con las mujeres o los recursos, eran ejecutados o encarcelados. Es algo que podemos ver en sociedades a pequeña escala, en tribus de todo el mundo. Los machos alfa no son los gobernantes de nuestra sociedad porque los machos que estaban subordinados a ellos los mataron.

Somos los únicos que tenemos la capacidad de conspirar y tejer alianzas. Esta rebelión depende de que seas capaz de desarrollar una relación de confianza con tus compañeros de fatigas para decir: “Mira, ese tío es peligroso. Es más fuerte que nosotros. Pero si nos unimos, podemos hacer algo al respecto”. Los chimpancés no pueden decirse eso el uno al otro.

Los humanos somos la única especie que actúa según el sentido del bien y el mal, la única que se guía por su conciencia. A medida que se forjaba un grupo de machos capaces de derrotar al macho alfa, la sociedad pasó a estar gobernada por una alianza alfa. Y esa alianza estaba en condiciones de obligar a todos los miembros del grupo a obedecerla. Así que empezaron a crear reglas, tipo no robar, no matar... Y quien no las cumplía era castigado. De ahí que surja una presión selectiva en todos los miembros de la sociedad para que decidan obedecer a la alianza alfa. Y eso significa que desarrollan un sentido de lo que la alianza alfa quiere y no quiere. Y eso se internaliza como un sentido del bien y del mal.

Hay dos tipos de agresiones. La agresión reactiva es la que se ve cuando dos hombres se pelean en un bar y salen al parking a pegarse, lo que lleva al tipo de asesinato más común en los Estados Unidos. También se llama agresión en caliente, impulsiva o defensiva. No está orientada a objetivos, excepto a tratar de deshacerse de una amenaza. Este es el tipo de agresión que se asocia con el comportamiento de los machos alfa en los primates. Y en los humanos, se reduce enormemente. Mientras que nuestra agresión proactiva es una agresión deliberada y orientada a objetivos, planificada y premeditada. Fría. Es el tipo de agresión que se suele ver en la guerra, en la que dos bandos se enfrentan persiguiendo unos objetivos, aunque no medie provocación. Y en humanos es sorprendentemente alta. Hay niveles equivalentes de agresión proactiva en muy pocas especies. Sí se ha detectado en los chimpancés, pero no en los bonobos.

Enrique Alpañés, entrevista a Richard Wrangham, antropólogo: "Los humanos nos domesticamos derrotando a los machos alfa del pasado", El País 07/04/2026


Comentaris

Entrades populars d'aquest blog

Percepció i selecció natural 2.

El derecho a mentir

Determinisme biològic i diferència de gènere.