Tucídides, libro V de Historia de La Guerra del Peloponeso
¿Y si la justicia solo importara cuando nadie puede imponerse? En el diálogo de los melios, Tucídides muestra algo incómodo: el poder deja de justificarse. Los atenienses no apelan a lo justo, hablan en términos de fuerza. Cuando la diferencia es grande, dicen, los poderosos hacen lo que pueden y los débiles ceden. Y ahí cambia todo: ya no hace falta convencer, basta con poder imponerse. El lenguaje no desaparece, pero cambia de función: deja de buscar la verdad y pasa a gestionar la sumisión. Y entonces la pregunta deja de ser quién tiene razón… y pasa a ser quién puede convertir su interés en norma.
Ecos de Nuestros Clásicos, muro de Facebook 14/04/2026
5.86. Dilema al que s’enfronten els melis: «No se objeta a lo razonable de instruirnos mutuamente con tranquilidad; pero la guerra, presente ya, y no solo inminente, parece discrepar de ello. Vemos que vosotros mismos llegáis como jueces de lo que se hablará y que si, como es razonable, prevalecemos en cuanto a lo justo y por eso no cedemos, el desenlace nos traerá la guerra, y si nos persuadís, la subyugación».
5.89- Condicions de l’acord, segons els atenesos/formulaciódel principi de realisme polític: Antes bien, proponemos efectuar lo posible a partir de lo que ambas partes verdaderamente pensamos, sabiendo igual que vosotros que en los alegatos humanos se resuelve lo que es justo cuando ambas partes están bajo igual apremio, pero quienes sobresalen practican lo posible mientras que los débiles consienten.
5.95. Per què és preferible potenciar l’odi i no l’amistat dels melis per als atenesos?: No nos daña tanto vuestra enemistad, cuanto vuestra amistad nos pone en evidencia ante los súbditos como un ejemplo de debilidad, y vuestro odio, en cambio, como uno de poder.
5.101. Quina ha de ser el resultat de la deliberació per part dels melis?: Para vosotros esto no es una lucha pareja acerca de la virtud viril, para no incurrir en deshonra; la deliberación concierne más bien a la preservación, a no resistir a quienes son mucho más poderosos.
5.102. Resposta del melis a l’ultimàtum dels atenesos: Pero entendemos que en los hechos de guerra ocurre a veces que las suertes son más compartidas que lo que indica la diferencia de número. Y ceder sin más nos quita toda esperanza, mientras que, mientras se haga algo, todavía queda una esperanza en pie.
5.103. Reposta dels atenesos: l’esperança és la força dels dèbils 1) La esperanza, que es un aliento en el peligro, no destruye a quienes la sienten desde la abundancia, aunque los dañe. Pero a quienes se lo juegan todo (pues es dispendiosa por naturaleza) se les da a conocer al mismo tiempo que les falla, y no les falta mientras podrían aún guardarse de ella, si la conocieran. 2) Vosotros, débiles como sois y dependientes de una sola jugada, no queréis sufrir eso ni asemejaros a la mayoría que todavía cree humanamente posible salvarse cuando, agobiados, le fallan las esperanzas manifiestas y se instala en las ocultas, como la adivinación, los oráculos y cuantas cosas por el estilo arruinan con esperanzas.
5.104. Resposta dels melis: la nostra resistència no és totalment irracional: También nosotros —bien lo sabéis— estimamos difícil luchar contra vuestro poder y contra la suerte, a menos que fuera en condiciones de igualdad. Sin embargo, confiamos en que la suerte de origen divino no ir. en desmedro nuestro, puesto que piadosos resistimos a los injustos, y a la fuerza que nos falte se sumará la alianza de los lacedemonios, constreñidos a auxiliarnos, si no por otra cosa, en aras del parentesco y por honor. Y así nos envalentonamos de manera no tan enteramente irracional.
5.111. Resposta dels atenesos: contra l’apel•lació a l’honor: Pues ciertamente no prestaréis atención al honor, el sentimiento que más arruina a los hombres en los peligros previsibles y deshonrosos. (…) Quienes no ceden ante los iguales, se comportan debidamente con los superiores y son moderados con los inferiores prosperan por regla general.
5.112. Resultat de la deliberació dels melis: “.Nuestro parecer, atenienses, no es otro que el que fue al comienzo, ni vamos a quitarle en corto plazo la libertad a una ciudad fundada hace ya setecientos años; sino que intentaremos salvarnos confiando en la suerte de origen divino que la ha preservado hasta ahora y en el auxilio procedente de los hombres, incluso de los lacedemonios. Os proponemos ser amigos vuestros, pero enemigos de ninguno de los dos, y que os retiréis de nuestra tierra tras celebrar un tratado de paz que parezca ser conveniente para ambos.
5.113. Els atenesos auguren la derrota dels melis: Apostando demasiado a los lacedemonios y a la suerte y a las esperanzas, también confiáis demasiado y caeréis.
5.116. Resultat de la guerra: Estos mataron a cuantos melios en edad militar aprehendieron, redujeron a la esclavitud a niños y mujeres, y colonizaron el país ellos mismos, enviando luego quinientos colonos.
Tucídides, Por la razón o la fuerza, traducción, introducción y notas de Roberto Torretti, Santiago de Chile, Ediciones Tácitas 2017
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