Populisme vs democràcia liberal.



El populismo no es per se anti-institucional y así lo comprobamos allí donde se hace régimen (...). Más bien, quiere remodelar las instituciones y acomodarlas a su concepción política, desmantelando en la medida de lo posible la representación pluralista o la división de poderes. (...) La suspensión temporal de poderes de la asamblea legislativa, la inhabilitación de políticos opositores o la subordinación de los jueces al poder ejecutivo no son entonces accidentes políticos, sino un reflejo de la idea populista de la democracia, tan deudora de aquel imposible rousseauniano de la volonté générale. (...)

Por todo esto, Jan-Werner Müller ha escrito que el populismo es "tendencialmente antidemocrático": porque la realización de sus principios básicos es incompatible con una democracia moderna que es representativa y pluralista. Eso no quiere decir que el populismo sea indefendible. Perdo adherirse a él implica apostar por una concepción afectiva del vínculo social, que impugna el racionalismo liberal y sus instituciones en nombre de una alternativa que, de momento, no puede exhibir una cuenta de resultados demasiado edificante.

Manuel Arias Maldonado, Manual de populismo aplicado, The Objective 10/04/2017

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