dijous, 3 de novembre de 2016

El que pensen els conservadors sobre la moral, l'economia i la naturalesa (George Lakoff)

Resultat d'imatges de republicanos americanos
La moral. Preservar y extender el sistema moral conservador (la moral del padre estricto) es la máxima prioridad.

La moral se presenta bajo la forma de reglas, o mandamientos, establecidos por una autoridad moral. Ser moral es obedecer a esa autoridad. Ello requiere disciplina interna para controlar los propios deseos y, preferiblemente, obedecer a una autoridad moral.

La disciplina se aprende en la infancia, principalmente a través del castigo que se recibe por haber obrado mal. La moral sólo puede mantenerse a través de un sistema de premios y castigos.

Economía. La competencia por unos recursos escasos impone también una disciplina, y, en consecuencia, sirve a la moral. La disciplina que se requiere para ser moral es la misma que se requiere para ganar competiciones y para prosperar.

Los ricos tienden a ser buenos, una élite natural. Los pobres siguen siendo pobres porque carecen de la disciplina necesaria para prosperar. Por tanto, los pobres merecen ser pobres y servir a los ricos. Los ricos necesitan y merecen que los pobres les sirvan. La enorme y creciente brecha entre ricos y pobres se considera, por tanto, natural y buena.

En la medida en que los mercados son «libres», son un mecanismo para que las personas disciplinadas (estereotipadamente buenas) utilicen la disciplina para acumular riquezas. Los mercados libres son morales: si cada uno persigue su propio beneficio, se maximizará el beneficio de todos. La competencia es buena; produce una óptima utilización de los recursos y de las personas disciplinadas, y, en consecuencia, sirve a la moral. La regulación es mala; se interfiere en la búsqueda libre del beneficio. Los ricos sirven a la sociedad invirtiendo y dando trabajo a personas más pobres. Esta división de la riqueza sirve, en última instancia, al bien público, que consiste en premiar a los disciplinados y en dejar que los indisciplinados se vean obligados a aprender disciplina o esfuerzo.

Gobierno. Los programas sociales son inmorales. Cuando a la gente se le dan cosas que no se ha ganado, los programas sociales eliminan el incentivo de la disciplina, necesario tanto para la moral como para la prosperidad. Habría que suprimir los programas sociales. Todo lo que pueda hacer la esfera privada debería hacerlo la esfera privada. El gobierno tiene ciertos roles que le son propios: proteger la vida y la propiedad privada de los americanos — intentando que quienes lo merecen (los disciplinados) obtengan beneficios de la manera más sencilla posible—, además de promover la moral conservadora (la moral del padre estricto) y la religión.

Educación. Puesto que preservar y extender la moral conservadora es el objetivo prioritario, la educación debería servir a este objetivo. Las escuelas deberían enseñar valores conservadores. Los conservadores deberían ha-cerse con el control de las juntas escolares para garantizarlo. Los profesores deberían ser estrictos, no protectores, tanto en el ejemplo que proponen a los estudiantes como en el contenido de lo que enseñan. La educación, por tanto, debería promover la disciplina, y los estudiantes indisciplinados deberían someterse al correspondiente castigo. A los estudiantes ingobernables habría que castigarlos físicamente (por ejemplo, apalearlos), y a los intelectualmente indisciplinados, en lugar de mimarlos, habría que avergonzarlos delante de todos y castigarlos no aprobando el curso. El cumplimiento de la disciplina tendría que evaluarse mediante un sistema de exámenes uniforme. Hay respuestas correctas e incorrectas, y hay que comprobarlas. El sistema de exámenes define la imparcialidad: a los que aprueban, se los premia; a los que no son lo suficientemente disciplinados para aprobar, se los castiga.

Como los niños inmorales e indisciplinados pueden llevar a los niños morales y disciplinados por el mal camino, los padres deberían poder elegir las escuelas en las que estudian sus hijos. Debería suprimirse la financiación gubernamental a las escuelas públicas y trasferírsela a los padres mediante un sistema de asignaciones, bonos, etc. Esto permitirá que los ciudadanos más ricos (más disciplinados y más morales) puedan llevar a sus hijos a escuelas privadas o religiosas que enseñan valores conservadores e imponen la disciplina adecuada. Las asignaciones que se entreguen a los pobres (menos disciplinados y menos merecedores), en cualquier caso, serán insuficientes para poder llevar a sus hijos a las mejores escuelas privadas y religiosas. Así, las escuelas acabarán reflejando las divisiones naturales de la riqueza existentes en la sociedad. Por supuesto, a aquellos estudiantes que muestren excepcional disciplina y talento se les deben conceder becas para las mejores escuelas. Ello contribuirá a mantener a la élite social como una élite natural.


Salud. Los padres tienen la responsabilidad de cuidar a sus hijos. Si no pueden hacerlo, no cumplen con su responsabilidad individual. Nadie es responsable de hacer el trabajo que tienen que hacer otros. Así, el cuidado prenatal y postnatal, el cuidado de la salud de los niños, de los ancianos y de los enfermos son responsabilidad de los individuos, no de los contribuyentes.

Naturaleza. Dios ha concedido al hombre el dominio sobre la naturaleza. La naturaleza es un recurso para la prosperidad. Está ahí para ser utilizada en beneficio humano.

Corporaciones. Las corporaciones existen para proporcionar a la gente bienes y servicios, así como para producir beneficios para sus inversores. Trabajan con la máxima eficacia cuando intentan maximizar sus beneficios. Cuando las corporaciones tienen beneficios, la sociedad tiene beneficios.

George LakoffNo pienses en un elefante. Lenguaje y debate político (2004), Editorial Complutense, Madrid 2007