dijous, 17 de novembre de 2016

17 de novembre Dia Mundial de la Filosofia.

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Mensaje de la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova,
con motivo del Día Mundial de la Filosofía
17 de noviembre de 2016

Este año celebramos el Día Mundial de la Filosofía el día siguiente al Día Internacional para la Tolerancia. Esta coincidencia es muy significativa por la estrecha relación que existe entre la tolerancia y la filosofía. La filosofía se alimenta del respeto, la escucha y la comprensión de la diversidad de opiniones, reflexiones y culturas que enriquecen nuestra forma de estar en el mundo. Al igual que la tolerancia, la filosofía es una forma de convivencia dentro del respeto de los derechos y los valores comunes. Representa también una capacidad para ver el mundo a través de una mirada crítica, consciente del parecer de los demás, fortalecida por la libertad de pensamiento, de conciencia y de creencias.

Por todas estas razones, la filosofía es más que una disciplina académica o universitaria: es una práctica cotidiana que ayuda a vivir mejor, y de forma más humana. El cuestionamiento filosófico se aprende y se perfecciona desde la infancia como una clave esencial para estimular el debate público y defender el humanismo, tan golpeado por la violencia y las tensiones del mundo. Ese cuestionamiento no ofrece ninguna solución predeterminada, sino una búsqueda perpetua para escrutar el mundo y encontrar nuestro lugar en él. En ese camino, la tolerancia es tanto una virtud moral como una herramienta práctica de diálogo. La tolerancia no tiene nada que ver con un relativismo ingenuo según el cual todo vale lo mismo: se trata de una exigencia individual de escucha, tanto más robusta cuanto que se fundamenta en el compromiso decidido de defender unos principios universales de dignidad y libertad.

La UNESCO celebra este año los aniversarios de dos eminentes filósofos, Aristóteles y Leibniz, que contribuyeron al desarrollo de la metafísica y la ciencia, la lógica y la ética. Con varios siglos de diferencia y en contextos culturales muy distintos, ambos tenían en común el hecho de situar la filosofía en el corazón de la vida pública, como un elemento central de una vida digna y libre. Celebremos también nosotros ese espíritu, atrevámonos a abrir espacios para el pensamiento libre, abierto y tolerante. Sobre la base de este diálogo podremos construir una cooperación más fuerte entre los ciudadanos, las sociedades y los Estados, como cimiento sostenible de la paz.