Khrêsis i poiêsis, dos punts de vista.



... en los Diálogos de Platón, Sócrates nos invita constantemente a distinguir, a propósito de todos los asuntos, dos puntos de vista: el de la poiêsis o producción y el de la khrêsis o uso. Como la tradición ha promovido una lectura marcadamente teoreticista de estos textos, ambas dimensiones son entendidas a menuda en términos de “saber”, es decir, se consideran como dos géneros de conocimiento, el “saber producir” y el “saber usar”: uno es el saber de quien sabe fabricar una flauta y otro el de quien sabe usarla, es decir, tocarla; de ambos cabe decir que saben de flautas, pero lo que sabe cada uno de ellos es completamente distinto de lo que sabe el otro. La mención de estos ámbitos como “saberes” no debe, sin embargo, ocultarnos el hecho de que se trata en ambos casos de una “saber hacer”, o sea, de un saber entroncado en la actividad y que reside plenamente en ella. (pág. 98-99)

Para Platón no hay duda alguna sobre cuál de los dos saberes –y por tanto, sobre cuál de las dos actividades- es superior: sólo el saber de quien sabe usar se merece el nombre de epistême (saber superior porque es saber de lo que sirve de auxilio verdadero a las insuficiencias de los mortales), que Platón reserva a aquel conocimiento que alcanza a saber lo que son las cosas mismas que se trae entre manos (y que es lo que habitualmente se llama, en este contexto, su esencia), mientras que el saber del productor puede sólo aspirar a título de opinión (doxa), es decir, que sólo conoce las cosas mediata o indirectamente. Las razones de esta jerarquización son repetidamente expuestas por Sócrates: la actividad productiva (y, por tanto, todo el saber que en ella reside) está por naturaleza subordinada al uso, se producen cosas con la finalidades de ser usadas, mientras que el uso ya no está sometido a ninguna otra finalidad distinta de sí mismo y, por tanto, es una actividad –y un saber- libre. (…) El productor conoce mediatamente lo que es la flauta porque la conoce sólo como medio, mientras que el usuario la conoce como fin, es decir, en cuanto ejerce actualmente su finalidad. (págs.. 99-100)


Y todo esto podríamos expresarlo en una terminología hoy muy marcada diciendo que la producción es una actividad inferior porque es instrumental con respecto al uso, mientras que este último es superior precisamente porque ya no es medio para ningún otro fin, sino fin en sí mismo. (…) Queda de esta forma bastante claro en qué sentido puede decirse que la actividad libre o superior y no instrumental es condición para alcanzar la verdad de las cosas mismas y, por tanto, para el genuino saber acerca de ellas (que es algo, en suma, tan simple como que para saber lo que es verdaderamente una flauta en la totalidad de su esencia hay que aprender a tocarla. (…) En la actividad servil o productiva, las cosas pierden su naturaleza porque pierden su significado al convertirse en simples significantes de otra cosa (como los alimentos mismos se convierten en signos de su valor calórico), o sea en mera apariencia. (págs.. 100-101)

José Luis Pardo, Eso no es música, Galaxia Gutenberg. Círculo de Lectores, Barna 2007

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