Eutanàsia i liberalisme.


El «garantismo» de las leyes (y la burocracia que inevitablemente lo acompaña) es, junto a la educación ética y ciudadana, la mejor barrera de contención de los excesos democráticos, sean en su versión liberal o en su versión más populista o «asamblearia». En el caso de la eutanasia (y otros parecidos) nos protege, entre otras cosas, de los efectos que puedan derivarse de prejuicios y creencias irracionales. Valga, por ejemplo, la idea (compartida por liberales y parte de la izquierda) de que tenemos una suerte de irrestricto derecho «natural» sobre nuestros cuerpos.

¿Es mía y solo mía mi vida orgánica o cuerpo, de manera que pueda hacer con él lo que quiera (transformarlo, mutilarlo, sacrificarlo…) y exigir o adquirir la ayuda de los demás para hacerlo? ¿Debería poder solicitar asistencia para, por ejemplo, quedarme sordo o parapléjico (se han dado casos) o para suicidarme, sin más pretexto que la expresión de mi soberana voluntad? Creo que en esto, como en otras cosas (los cambios de identidad de género, la oposición a las vacunas…), se están adoptando, sin la suficiente reflexión, los presupuestos teóricos del liberalismo más irracional.


Víctor Bermúdez, La propiedad del cuerpo, El Periodico de Catalunya 23/12/2020

https://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/propiedad-cuerpo_1262461.html?fbclid=IwAR1pf2ry-UYf9XYHcNsd4jijLZKTbveyCTO98Nwkw6t-lvdNRBTobj8Gzco

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