S'anomena publicitat.


¿Hasta qué punto somos libres al tomar decisiones? Estamos convencidos de que nosotros mismos elegimos nuestro camino, pero, ¿es del todo cierto? Si tú o yo hubiésemos vivido hace 500 años, nuestra visión del mundo y nuestras decisiones habrían sido completamente diferentes. Nuestro entorno social moldea nuestra mente, especialmente los sistemas de creencias que establecen aquellos en situación de poder. En esa época eran los monarcas, los aristócratas y los teólogos; hoy son las corporaciones, los multimillonarios y los medios de comunicación.
Los seres humanos, mamíferos extremadamente sociales, somos esponjas éticas e intelectuales. Para bien o para mal, absorbemos de forma inconsciente las influencias que nos rodean. Es más, el mero hecho de que seamos capaces de formar nuestra mente es una idea que habría resultado imposible de creer para la sociedad de hace cinco siglos. Con esto no quiero sugerir que no tengamos la capacidad de formar un pensamiento independiente. No obstante, para ejercitarlo debemos nadar contra la corriente social que nos arrastra la mayoría del tiempo sin que nos demos cuenta, y tenemos que hacerlo a conciencia y con gran empeño.
Sin embargo, aunque estemos mayormente condicionados por nuestro entorno social, sí que controlamos las pequeñas decisiones que tomamos, ¿verdad? A veces. Quizás. En estos casos también estamos bajo una influencia constante, que en parte vemos y en parte no. Y existe una gran industria que busca tomar las decisiones por nosotros. Sus técnicas son cada vez más sofisticadas, nutriéndose de los últimos descubrimientos de la neurociencia y la psicología. Se llama publicidad.
Es de esperar que las empresas comerciales se valgan de cualquier treta de la que dispongan. La responsabilidad de ponerles freno recae en la sociedad, respaldada por los gobiernos, que deben utilizar leyes adecuadas que por el momento no tenemos.
Lo que me desconcierta, y me indigna aún más que este fracaso, es la disposición de las universidades para realizar investigaciones que ayudan a las empresas publicitarias a meterse en nuestras mentes. El ideal de la Ilustración, del que todas las universidades dicen formar parte, es que las personas deberíamos pensar por nosotras mismas. Entonces, ¿por qué tienen departamentos que se dedican a investigar nuevas formas de inhibir esta capacidad?
George Monbiot, El mundo académico y la publicidad controlan nuestra mente. ¿No lo sabías?, el diario.es 06/01/2019

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