Transformacions laborals i la fi de l'Estat del Benestar.



... esta transformación está íntimamente vinculada con la descomposición de las viejas estructuras laborales y profesionales, estructuras dominadas por el modelo de las “grandes empresas” y grupos industriales, cuyas dimensiones eran como mínimo nacionales, que empleaban a un gran contingente de trabajadores durante la mayor parte de su vida laboral, manteniendo acuerdos permanentes y renovados con las grandes organizaciones sindicales, que vigilaban el equilibrio entre el esfuerzo y la recompensa y luchaban por conseguir vías de promoción en el seno de dichas corporaciones, y cuyos directivos se formaban académicamente en los saberes científicamente canonizados por la educación superior impartida en las universidades. Pero hubo un momento en el cual la “legislación laboral” (que había sido una de las grandes conquistas de las luchas obreras que comenzaron en el XIX) comenzó a considerarse incompatible con el desarrollo empresarial, dando lugar a una fase de desregulación, de “libertad” de horarios, de funciones y de desplazamientos, y a modalidades cada vez más precarias de contratación y subcontratación, fase que se consuma en la desarticulación de las “grandes empresas” y su sustitución por redes ocasionalmente ligadas y desligadas de acuerdo con la coyuntura y las exigencias del mercado, de tal manera que los viejos sindicatos parecen haber quedado tan obsoletos como los “derechos” que defendían, al mismo tiempo que una enorme masa de “nuevos saberes” acerca del management, el marketing y la gestión de recursos humanos va reemplazando a los viejos saberes universitarios por técnicas, competencias y habilidades tan flexibles y cambiantes como las propias empresas o los trabajadores asalariados que trabajan para ellas. No solamente el trabajo se va convirtiendo en algo muy distinto de lo que fue, sino que esta conversión amenaza con diluir fronteras antes esenciales (por ejemplo, para determinar el derecho a percibir prestaciones públicas), como la existente entre “empleo” y “desempleo”, sino que la descomposición del cuadro profesional refleja igualmente la de los esquemas académicos en los que se apoyaba la arquitectura científica de las universidades modernas.

José Luis Pardo, Estudios del Malestar, facebook 30/05/2018

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