El Big Data afavoreix les majories.


Los big data, en principio, favorecen a las mayorías.

Ahora mismo los grupos que tienen menos smartphones y menos inteligentes ya envían menos datos, lo que hace que sean peores los mapas de los sitios donde viven y su registro del tráfico o los servicios. Los barrios con mejores smartphones generan más y mejores datos y tendrán mejores programas para todo.

Los algoritmos no son más que recetas: son fórmulas, por eso son más eficaces en la medida en que tienen más datos con los que operar. Con ellos se reconocen caras, formas de hablar y de escribir que nos identifican y podrán proveerle de servicios y ventajas hoy aún inimaginables: la traducción automática va a ser impecable.


Imitan al cerebro. Son redes de nódulos con inputs y outputs. Por eso, sólo son inteligentes en la medida en que tengan muchos datos fiables.
Si les mete billones de datos, aprenden y pueden superarnos. He visto competiciones de transcripción en las que nuestras máquinas eran más exactas y rápidas que cualquier humano.
Lluis Amiguet, entrevista a Daniel Goldstein: "Un algoritmo acierta más que un juez al predecir conductas", La Vanguardia 28/05/2018

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