L'alteritat i la tasca dels poetes.

Resultat d'imatges de alteridad

Primero: no toda uniformización es necesariamente mala (por ejemplo, la igualdad social es una suerte de uniformización por pacificación de la lucha de clases, y eso no creo que sea malo), lo mismo que no toda diversidad es necesariamente buena (tener diversos cánceres no es muy halagador que digamos, pongamos por caso). Segundo: es un hecho innegable (y negativo en casi todos los casos) que el consumo masivo es homogeneizador, pero esta homogeneización es muy superficial. El hecho de que consumamos las mismas bebidas o series televisivas en Madrid y en Kuala Lumpur, incluso el hecho de que podamos ver Kuala Lumpur desde Madrid, en tiempo real, a través de una webcam, no significa que Kuala Lumpur y Madrid sean lo mismo (de hecho, no aumenta el conocimiento que desde Madrid tenemos de Kuala Lumpur, y si nos trasladamos a Malasia vemos que toda esa supuesta “información” no nos sirve en absoluto para comprender aquel país). La globalización de la imagen (y del flujo de capitales) no es incompatible con la más radical heterogeneidad, lo que ocurre es que, al ocultar las diferencias en un océano de proximidad inmediata, borra la sensación de alteridad, es decir, borra aquello por lo que Kuala Lumpur (o la sonrisa de un bebé, o el grito de un jabalí) nos podrían parecer radicalmente extraños y, por tanto, podría despertarse nuestro deseo de conocer en qué consisten. Probablemente es labor de los poetas de hoy día devolvernos esa extrañeza.

José Luis Pardo, Pardonomicas, Facebook 03/01/2017

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