dilluns, 7 de novembre de 2016

La meva amiga Siri.

by Balfagon


Si hace 10 o 15 años nos hubieran dicho que íbamos a hablar con nuestro teléfono, nos hubiera parecido ciencia-ficción”. Así define José Antonio Recio, director del departamento de Ingeniería de Software e Inteligencia Artificial de la Universidad Complutense de Madrid, la revolución que ha supuesto la llegada de los asistentes virtuales. Poder preguntarle el tiempo a Siri, buscar restaurantes cercanos con Google Now o utilizar como agenda a Cortana se ha asimilado con increíble naturalidad. Pero es solo el principio.

Los asistentes virtuales se han convertido en una de las principales apuestas de las grandes compañías, que buscan ir más allá. “Ahora se están centrando en que sean proactivos, que aprendan de tus preferencias y te propongan cosas sin que tú tengas que pedírselas”, describe Recio. Sabrán cuándo proponerte un concierto o cuándo tienes que echar gasolina a tu automóvil. Sabrán quiénes son tus amigos y organizarte planes con ellos. “Estamos trabajando para que los asistentes virtuales puedan comunicarse también entre ellos”, señala este experto en inteligencia artificial.

El impulso de los asistentes tomará fuerza con el gran salto del Internet de las cosas. Cuando el frigorífico, la lavadora y la cerradura estén conectados se necesitará una manera de comunicarse con ellos. “El objetivo es que en vez de tener 20 aplicaciones, una de cada aparato, Siri gestione todo y tú hables con ella”, razona Recio.

De momento, los asistentes virtuales han encontrado en el smart­phone la plataforma ideal para llegar al público; pero al igual que Echo, la torre de Amazon que interactúa con el usuario, ya están surgiendo nuevos soportes. El proyecto que está desarrollando el Instituto Tecnológico de Massachu­setts (MIT), Jibo, esboza una idea de lo que estos asistentes serán capaces: leer cuentos, enseñar inglés o encender las luces de la casa. Además de hablar, sonreír y reírse. Un asistente virtual más cerca del de la película Her que de Siri, pero mucho más real.

Beatriz Guillén, Asistentes personales: Pregunta a Siri, El País 04/11/2016