Pseudorealitat publicitària.




Soñábamos con una tecnología interactiva para controlar los gobiernos a base de racionalismo empirista. Pero nuestra capacidad para razonar y apoyarnos en hechos ha sido devorada por el ecosistema publicitario. Lo generaron la industria del espectáculo y la industria de los datos. Se dirige a una audiencia que prefiere el argumento simple, sencillo y efectivo. Y que confiere credibilidad y un plus de honestidad a las manifestaciones de las emociones “en vivo y en red”. Es una audiencia entrenada y dispuesta para viralizarlas, al tiempo que se desnuda ante el poder.

La pseudorrealidad infopublicitaria descoloca la democracia y puede acabar colapsándola. Resulta difícil tomar distancia y sería peligroso obviar a alguien que puede apretar el botón rojo de una guerra nuclear. Ridiculizando al tirano apenas aumentamos el cinismo y el desapego de la política. Además de ampliar con bufonadas la ocupación que el tirano hace del debate público. El trol del autobombo digital aprovecha cada una de sus apariciones para desencadenar controversia y resistencia, risas y odio que aprovecha en su favor.

Víctor Sampedro, Tiranía digital y publicitaria, Público 28/12/2018

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