dijous, 25 de febrer de 2016

Una societat sense el Altre és una societat sense eros (Byung-Chul Han).

Paul Celan

El Otro es también el Gegenstad, "aquello que se opone a nosotros", así como el An-Stand, "la corrección ante quien tenemos enfrente". Hemos perdido la capacidad, la corrección, de ver al Otro en su alteridad porque nos sumergimos en nuestra intimidad. El Otro es algo que me cuestiona, que me arranca de mi intimidad narcisista. 

Una sociedad sin el Otro es una sociedad sin eros. La literatura, el arte y la poesía viven del deseo de Cualquier Otro. La crisis que atraviesa el arte hoy en día podría muy bien ser una crisis del amor. Pronto, estoy seguro, ya no comprenderemos los poemas de Paul Celan, porque éstos están dirigidos a Cualquier Otro. Asimismo, con los nuevos medios de comunicación abolimos al Otro. En uno de sus poemas, Celan escribió: "Estás cerca como si no estuvieras aquí" (fragmento de Le Plus Blanche de toutes les colombres). ¡De eso se trata! La ausencia es el rasgo fundamental del Otro, es la negatividad. Porque el Otro no se queda, se lo aseguro. Ésa es la única razón por la que es posible la poesía. El eros está orientado hacia Cualquier Otro. 

El deseo se alimenta de lo imposible. Ahora bien, cuando uno deja de repetir, por ejemplo en la publicidad, "Tú puedes" y "Todo es posible", eso supone el fin del deseo erótico. El amor ya no existe porque nos crremos demasiado libres, porque elegimos entre demasiadas opciones. El Otro, por supuesto, es tu enemigo. Pero el Otro también es el amado. Es como en la canción trovadoresca medieval, de la que Jacques Lacan ha dicho que era un agujero negro alrededor del cual se condensaba el deseo. Hoy en día ese agujero ya no existe.

Ronald Düker y Wolfran Eilenberger, entrevista a Byung-Chul Han: "El deseo se alimenta de imposibles", La maleta de Port Bou, nº 12, julio-agosto 2015

Entrevista publicada en la edición francesa de Philosophie Magazine nº 88 (marzo de 2015)
Traducción del francés: Begoña Prat Rojo