Veure pressuposa vulnerabilitat (Byung-Chul Han).





También la percepción evita cada vez más la negatividad. Lo que domina la percepción es el «me gusta». Pero ver, en un sentido enfático, siempre es ver de forma distinta, es decir, experimentar. No se puede ver de manera distinta sin exponerse a una vulneración. Ver presupone la vulnerabilidad. De lo contrario, solo se repite lo mismo. Sensibilidad es vulnerabilidad. La herida —así podría decirse también— es el momento de verdad que encierra el ver. Sin herida no hay verdad, es más, ni siquiera verdadera percepción. En el infierno de lo igual no hay verdad.

De la experiencia forma parte necesariamente la negatividad del verse conmocionado y arrebatado, que es la negatividad de la vulneración. La experiencia se parece a una travesía en la que uno tiene que exponerse a un peligro: «el erizo. Él se ciega. […] Al sentir el peligro, en la autopista, se expone al accidente. […] No hay poema sin accidente, no hay poema que no se abra como una herida, pero también que no sea hiriente».[J. Derrida, ¿Qué es la poesía?] Sin herida no hay poesía ni arte. También el pensamiento se enciende con la negatividad de la herida. Sin dolor ni vulneración prosigue lo igual, lo que nos resulta familiar, lo habitual: «En su esencia, la experiencia […] es el dolor en el que la esencial alteridad de lo existente se desvela frente a lo habitual».[Heidegger, Parménides]

…La imagen pornográfica, por el contrario, no muestra quiebras ni fisuras. Es lisa y pulida. Hoy, todas las imágenes son más o menos pornográficas. Son transparentes. No muestran vacíos en el campo de visión. No tienen ningún escondrijo.

Estética de la vulneración

Byung-Chul Han, La salvación de lo bello, Herder, Barna 2015

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