Eros i la societat platònica (Byung-Chul Han)



Plató
En el diálogo El banquete, Platón establece una escala de niveles de lo bello. El amante de lo bello no se conforma con la visión de un cuerpo hermoso. Más allá de la belleza habitual, sube esa escala hasta lo bello en sí. Pero la inclinación hacia el cuerpo hermoso no se condena. Más bien resulta una parte esencial; es más, un comienzo necesario del movimiento de ascenso hacia lo bello en sí.

Lo peculiar de la teoría platónica de lo bello consiste en que, ante lo bello, uno no se comporta de forma pasiva y consumidora, sino de forma activa y generadora. En presencia de lo bello, el alma se ve impelida a engendrar por sí misma algo bello. Al contemplar lo bello, el Eros despierta en el alma una fuerza engendradora. Por eso se llama «engendrar en lo bello» (tokos en kalo). 

Por mediación de lo bello, el Eros tiene acceso a lo inmortal. Los «hijos inmortales» que él engendra son obras (erga) no solo poéticas o filosóficas, sino también políticas. Así es como Platón alaba por sus obras tanto a poetas, por ejemplo Homero o Hesíodo, como también a gobernantes, por ejemplo Solón o Licurgo. Las leyes bellas son obras del Eros. No solo el filósofo o el poeta son erotómanos, sino también el político. Actos políticos bellos se deben al Eros tanto como las obras filosóficas. La política que se deja conducir por el Eros es una política de lo bello.

Engendrar lo bello

Byung-Chul Han, , Herder, Barna 2015

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