La possibilitat de l'existència d'un món de zombis.


Este es el célebre argumento de Chalmers sobre la necesidad de tomar la consciencia como un elemento primitivo del Universo, como las partículas elementales:
  1. Podemos imaginarnos un mundo con seres como nosotros, que hagan lo que nosotros, pero que no sean conscientes: los zombis (o autómatas).
  2. La física no podría dar cuenta de la diferencia.
  3. Por tanto, la consciencia (o los qualia, como la sensación de “color rojo”) es una propiedad fundamental y ontológicamente autónoma.
¿Qué tal esto otro?:
  1. Podemos imaginar un planeta exactamente igual que la Tierra, en el que no haya una deformación del espacio-tiempo según la explicación relativista de la gravedad, pero en donde los cuerpos se movieran como en nuestro mundo.
  2. La física no podría dar cuenta de la diferencia entre ambos mundos.

  3. Por tanto la gravedad es una propiedad ontológicamente autónoma.
El problema está en confundir lo lógicamente posible o lo concebible con lo físicamente posible (en este universo, por lo menos).

La cuestión, se me dice, es que la física nos explica por qué sin gravedad los cuerpos no pueden moverse como se mueven, mientras que las teorías sobre la mente no nos explican por qué una mente sin qualia no podría darse, esto es, por qué no pueden existir los zombis. Es decir, que el mundo de los zombis es una posibilidad lógica.

Pero lo que digo es que el argumento es falaz, que está mal hecho. Lo que nosotros sepamos o no, no hace a la construcción del silogismo. La conclusión podría incluso ser cierta, pero este argumento no es el que la muestra.
 Es tan falaz como si el argumento del planeta que no deforma el espacio-tiempo lo hiciera una persona ignorante de la relatividad, que no tendría entonces una teoría que le explicara por qué no puede existir ese planeta tan raro. Ese planeta sin deformación del espacio-tiempo es también una posibilidad lógica.

Lo único que puede revelar el argumento de Chalmers es que no sabemos lo que es la consciencia, pero eso ya lo sabíamos sin Chalmers. ¿Cuál es, entonces, su aportación? No la veo.

El fenómeno de que pueda existir un mundo de zombis no es un fenómeno que sepamos exista en ninguna parte. De él no tiene que dar cuenta la física ni nadie. La investigación sobre el cerebro y la mente humanas está recién empezada y las cosas irán, yo creo, más lentas de lo que se nos promete, dado el crecimiento factorial de la complejidad asociada al desarrollo de la inteligencia y la consciencia. Lo que sí podemos decir es que, en ausencia de fuerzas vitales, almas y cosas así que no se encuentran por ninguna parte, todo apunta a que, para que esos zombis puedan hacer lo que hace el ser humano (como las máquinas que pasan el test de Turing), habrán tenido que desarrollar consciencia como consecuencia de la acumulación de complejidad.

José Luis Ferreira, Un mundo de zombis, Filosofía en la red, 17/05/2015

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