Un món a punt de desaparèixer.
Escrita por Raquel García de la organización Survival en España.
Yo no soy
madre, de ahí que mis sentimientos sobre la lactancia queden reducidos a algún
que otro prejuicio. Así que perdonadme si os confieso que se me puso un poco
cara de entre incredulidad y grima cuando escuché por primera vez que las
mujeres awás dan de mamar a crías de mono que quedan huérfanas
tras una partida de caza. Pero luego vi el documental que teníes arriba, y todos
mis prejuicios se evaporaron como por arte de magia.
Dicho corto documental, protagonizado por
Colin Firth, es la pieza central de la nueva campaña de
Survival
International, que lleva más de treinta años trabajando con
los awás, para lograr que el Gobierno de Brasil tome medidas
urgentes para poner fin a las invasiones de las tierras de los awás, que están
poniendo en grave peligro la supervivencia de esta tribu, pequeña en número pero
grande en alma.
En 1967 se encontró hierro en las colinas
de Carajás, y la vida de los awás cambió para siempre. Para entonces,
el número de awás había descendido enormemente debido al creciente número de
contactos con los colonos que habían llegado a sus tierras desde finales del s.
XIX. Los ataques violentos y las enfermedades frente a las que no tienen
resistencia habían diezmado su población.
El desarrollo del proyecto Gran
Carajás para explotar los ricos yacimientos de hierro de la región, que
contó con el apoyo del Banco Mundial y la Unión Europea, no
hizo sino empeorar las cosas para los awás supervivientes. Las carreteras y el
ferrocarril construidos para dar servicio a las minas facilitaron a su vez la
llegada de forasteros que han ido destruyendo progresivamente la tierra de los
awás. Como una casa invadida por las termitas, su selva se descompone poco a
poco: aquí los colonos acaban con una pared, allá los ganaderos arrasan puertas
y ventanas, y finalmente los madereros ilegales terminan por pegarle el mordisco
de gracia, tras el cual el edificio se desploma. No en vano, la tierra
de los awás sufre la mayor tasa de deforestación de entre todos los territorios
indígenas de Brasil. Si se tala su selva, los awás no tienen esperanza
de sobrevivir como pueblo. Como dice Espada Awá, “si destruyes la selva,
también destruyes a los awás”.
Además, se estima que unos 100 awás viven aún
aislados, sin contacto alguno con la sociedad mayoritaria, dominante,
avasalladora. Son una de las dos últimas tribus nómadas cazadoras-recolectoras
de Brasil, y están en peligro inminente. La amenaza del genocidio pende sobre
sus cabezas y podría caer en cualquier momento: cualquier contacto con los
invasores de su territorio podría ser letal.
La campaña de Survival tiene como objetivo que
el ministro de Justicia de Brasil, el hombre con las
competencias necesarias para parar lo que está ocurriendo, haga algo, y rápido.
Cuando en unas semanas termine la estación de lluvias, los invasores volverán.
Lo harán armados, como siempre, y los arcos y las flechas de los awás aislados
no serán rivales frente a sus pistolas.
Las escenas del documental, llenas de emotividad
a la vez que impregnadas de un impactante realismo; hacen aflorar sonrisas y
lágrimas por igual… y un inesperado instinto maternal hacia pequeños primates
peludos.
Actúa: envía un email al ministro de Justicia de Brasil
Gonzalo Fanjul, Awás, etnia amenazada, 3.500 millones. Ideas irreverentes contra la pobreza, 02/05/2012
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