Compte amb culpabilitzar els pobles.


Este es el argumento dominante en la calle. Repasémoslo. Los griegos han mentido vez tras vez con las estadísticas, han engañado a todo el mundo, han abusado de la paciencia de la Comisión Europea, se han inflado a pedir dinero que sabían que no iban a poder devolver. Mientras los alemanes se apretaban el cinturón, ellos se dedicaban a jubilarse a los 45, colocar a sus primos y trabajar muy poco. Para colmo, cuando se les piden sacrificios y seriedad, eligen un líder populista y dicen que les encanta ser miembros de la Unión Europea, que quieren seguir en el euro, pero no en estas condiciones. Conclusión: ese país es un desastre que nunca debió entrar en el euro. La salida de Grecia da pena, pero es justa, no se puede decir que no se haya intentado ayudarles. Ellos se lo han buscado.

Esta es la versión estándar del argumento. Invito a los lectores de Café Steiner a traer vínculos donde se abunden en estas ideas, que son muchos. Mi recomendación es la larga serie (cuatro partes) que ha hecho Der Spiegel en inglés bajo el nada ambiguo título “Hora de reconocer la derrota: Grecia no puede retrasar su salida”. Ahí está todo, y bien contado, sin estridencias, con bastantes datos y sin argumentos xenófobos, es simplemente una llamada al realismo y a asumir las consecuencias, para Europa y para Grecia.  Han sido 380.000 millones de euros en ayudas, algo así como 33.000 euros por griego, más de vez y media el PIB de Grecia (exactamente el 177%) y, sin embargo, no ha funcionado. La deuda ha pasado de 239.000 a 356.000 millones de euros, el PIB se ha hundido (de 210.000 millones a 182.000 y el paro se ha ido del 8.3 al 17.7%. Sintiéndolo mucho, ha llegado el momento de enseñarles la puerta de salida.

Pero ahora, por un momento, miren este gráfico, cortesía de un artículo de Matthew Dalton en el  Wall Street Journal del 17 de mayo.

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Resulta que el déficit primario (el que sólo cuenta ingresos y gastos pero no pago de intereses de la deuda) en Grecia ha pasado del 10.6% del PIB en 2009 al 2% en 2011. Es un esfuerzo increíble, y exitoso, el que los griegos han hecho y que supera incluso al de Holanda! Su sacrificio ha sido, desde luego, mucho más intenso del que está siendo el español. Como se ve en ese mismo gráfico, España ha hecho un esfuerzo muchísimo menor, y muchísimo menos exitoso, no sólo comparado con Grecia, sino incluso con Italia, que tiene un superávit primario. Por tanto, los griegos están a punto de poder financiar su estado y servicios públicos con sus ingresos, y los italianos ya lo están haciendo sobradamente, mientras que los españoles estamos todavía lejos de hacerlo (máxime después de haber conocido los nuevos datos de desviación del déficit).

Navegantes:

Cuidado con cargar las tintas contra los griegos. A lo mejor no son unos vagos. Podemos echarlos del euro pensando que son un desastre cuando en la práctica están mostrando bastante más disciplina de la que parece.

Cuidado con los argumentos sobre los griegos incumplidores. En este momento, la percepción internacional sobre la credibilidad de España y su capacidad de imponer disciplina y control sobre gasto público y gasto privado es muy reducida. De hecho, es muy probable que España incumpla sus compromisos de déficit, exponiéndose a una situación muy similar a la griega.

Cuidado con culpabilizar a los pueblos. No lo hicimos con los alemanes después de la Segunda Guerra Mundial, cuando llegamos a la conclusión de que habían sido engañados por unos líderes demagogos que supieron explotar su sentido del orden y el miedo a las crisis. No vayamos a culpabilizar ahora al pueblo griego por tener un estado incompleto, un sistema de partidos oligárquico y una sociedad civil débil. Ellos son las víctimas de ese sistema, no sus beneficiarios.

José Ignacio Torreblanca, ¿Piensa usted que los griegos se lo han buscado?, Café Steiner, 21/05/2012

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