La veritat i la mentida en la ciència.


Sea una mente humana, es decir, una entidad capaz de construir representaciones inteligibles de la realidad de este mundo. Y dividamos la realidad entera –el conjunto de todo lo que es– en dos partes bien desproporcionadas: la mente en cuestión y el resto de la realidad donde, por cierto, habitan el resto de las mentes interesadas en comprender el mundo. La verdad en ciencia es una propiedad de la representación mental pero que está necesariamente unida a aquello que se pretende representar. Lo verdadero, y por lo tanto también lo falso, son conceptos que miden alguna clase de distancia entre la representación y lo representado. Existen otras ideas de verdad, como aquellas que pueden no depender para nada de la realidad del mundo. Existen en efecto ciertas construcciones mentales que dependen sólo de las mentes que las han elaborado. Es el caso de las verdades de la matemática (o, en particular, de las verdades de la lógica) y puede ser el caso de las verdades de otras formas de conocimiento, como el conocimiento revelado o el conocimiento artístico. En particular, es el caso del número π, expresado como la relación verdadera entre el perímetro y el diámetro de una circunferencia, o una composición para piano expresada como una relación verdadera entre el estado de ánimo de un compositor y su escritura, o la de un pianista entre su estado de ánimo y su interpretación... En estos casos quizá se pueda hablar de verdad absoluta, aunque en el primer caso tal verdad sea accesible a toda mente humana y en el segundo sólo sea completamente accesible a la mente del artista creador. Sin embargo, la ciencia no renuncia nunca a comprender la realidad por lo que, en su caso, lo verdadero y lo falso son dos conceptos a caballo entre el mundo interior y el mundo exterior de la mente, entre la construcción mental inteligible y aquella parte de la realidad que la mente pretende comprender. En este caso, la verdad absoluta es un límite por definición inalcanzable, y lo verdadero y lo falso son dos conceptos de suma constante, es decir, a más verdad menos falsedad y viceversa. Progresa la verdad, sencillamente, cuando lo verdadero le come el terreno a lo falso.

Jorge Wagensberg, Lo falso en el conocimiento científico, Letras Libres, Diciembre 2008
http://www.letraslibres.com/index.php?art=13450

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