Aristòtil i la llibertat de pensar.



Diciendo Aristóteles que todos los humanos desean naturalmente simbolizar y conocer (siendo razón de ello que la naturaleza de cada cosa le lleva a realizar su propia perfección), en la simbolización y el conocimiento como perfección mayor de nuestra alma reside la plenitud propia de nuestra especie animal, la cabal conformidad a nuestra naturaleza. De ello se deriva que el animal humano además de capaz de aprendizaje (los demás animales tienen obviamente también tal capacidad) tienen en exclusiva esa capacidad que confiere el aprendizaje racional, a saber experimentar placer por aprender. 

Al lado de esta afirmación general sobre la condición humana que da arranque al conjunto de libros que dan nombre a la Metafísica y que se sustenta en la prodigioso esfuerzo de Aristóteles por dar cuenta de lo que distingue a las diferentes especies animales, se infiere que la filosofía, nacida en la lengua griega y en la Jonia de los predecesores de Aristóteles, es susceptible de ser asumida por toda cultura, es decir: constituye un potencial universal de toda sociedad humana.

Reitero que esta tesis del hombre como movido por el deseo de formalizar (eidenai) de mediar el entorno por conceptos no es fruto de una especulación, sino del trabajo de Aristóteles como primer gran biólogo de la historia, que suplía con una prodigiosa intuición y agudeza conceptual la penuria de instrumentos a la hora de establecer comparaciones entre las diferentes especies. Y si hoy podemos afirmar que hay evolución de las especies, es naturalmente porque tenemos claro qué es una especie, cosa a la que Aristóteles contribuyó de manera determinante. Y podría dar otros muchos ejemplos.

Apostando a que conocer es lo nuestro, Aristóteles nos ayudó a ser lógicos, explicitando criterios que posibilitan el distinguir o clasificar, y de la mano de Aristóteles establecía aun Lineo sus taxonomías. Aristóteles tuvo impresionantes intuiciones topológicas, y en lo concerniente al tiempo tuvo una impresionante premonición de su vínculo con el cambio meramente destructor, que va en el sentido del segundo principio de la termodinámica. Aristóteles rechazó el vacío y defendió la finitud del universo, concepción que los partidarios actuales de ciertos modelos cosmológicos nunca podrán rechazar de manera tan tajante como lo hacen con la infinitud del espacio de Newton. Aristóteles nos ayuda a percibir la causa de la emoción que provoca la representación trágica, y en sus reflexiones ético- políticas nos mueve a entender las tremendas consecuencias de la ausencia de las condiciones sociales que garanticen la dignidad material. Pues Aristóteles precisa que las cosas verdaderamente propias del hombre, la matemática, la filosofía o la propia representación trágica sólo pueden desplegarse cuando están resueltas, no ya las cuestiones relativas a la necesidad, sino también las relativas a la distracción, el ornato y hasta la belleza. 

Actualizando el problema, cabría decir que tal realización del ser humano pasa por abolir las condiciones sociales que mutilan las potencialidades innatas de los hombres, las cuales conducen a esas sorprendentes interrogaciones de los niños, resultado de un estupor ante el entorno que sería según Aristóteles el primer motor de la filosofía. 

"Pues sólo cuando las necesidades de la vida y las exigencias de confort y recreo estaban cubiertas empezó a buscarse un conocimiento de este tipo, que nadie debe buscar con vistas a algún provecho. Pues así como llamamos libre a la persona cuya vida no está subordinada a la del otro, así la filosofía constituye la ciencia libre, pues no tiene otro objetivo que sí misma". La enseñanza profunda de este texto es que las condiciones sociales de posibilidad de la filosofía supondrían para cada ciudadano la oportunidad de retorno a la disposición de espíritu que caracterizaba su infancia. De tal forma que una educación que no quiera confundirse con la mera instrucción, una educación digna del ideario aristotélico, sólo estará movida por alcanzar un objetivo: en libertad...pensar.

Víctor Gómez Pin, Cartege: Aristóteles con Dante, el boomeran(g) 08/03/2019

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