El populisme és fascisme?


... no está de más recordar que algunos de nuestros enemigos son también imaginarios, como ese «fascismo» que invocamos a diario, acaso por el mero placer de sentirnos parte de la «lucha antifascista» y arruinando, de paso, el valor descriptivo del término. Puede que su fuerza simbólica, como instrumento de lucha política, sea irreemplazable y que eso explique su popularidad. Pero también es posible que, combatiendo a un enemigo imaginario, perdamos de vista a los enemigos reales.

Manuel Arias Maldonado, Sloboda Narodu!, Revista de Libros 10/05/2017

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