“Sueño con un mundo en el que uno moriría por una coma” (Ciorán).


Sé que no vais a creerme, pero elegí esta profesión sólo por el dinero. Me encanta inventar frases. Ningún trabajo proporciona tanto poder a las palabras. Un redactor publicitario es autor de aforismos que se venden. Por más que aborrezca aquello en lo que me he convertido, tengo que admitir que no existe ninguna otra profesión en la que uno pueda discutir durante tres semanas a propósito de un adverbio. Cuando Ciorán escribió, “Sueño con un mundo en el que uno moriría por una coma”, ¿acaso sospechaba que estaba hablando del mundo de los redactores-creativos?

Frédéric Beigbeder, 13,99€, pàgina 45

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