El coneixement d'un mateix i l'inici de la filosofia.


La vigésima sección de la serie “Para todos la filosofía”, en Para todos la 2, ha sido “Conócete a ti mismo” (retransmitida el 17/06/2015). El vídeo se puede ver aquí.
  
“Conócete a ti mismo” es un consejo, un dicho que viene de la filosofía, de la antigüedad griega. Cuando lo oímos, pensamos en la necesidad de hacer introspección, en aplicar sobre nosotros mismos una mirada psicológica. Pero, ¿es en eso en lo que pensaban los griegos cuando lo decían?

En realidad, no. Como consejo, ha ido pasando por la historia y ha ido adquiriendo cada vez más un sentido psicológico, pero está lejos de su sentido original (quizá más interesante, al menos eso creo)

La psicología es una especie de retorno al pasado. Conocerse a uno mismo, dentro del discurso psicológico, equivale a echar una mirada a todo lo que ya nos ha conformado: familia, cultura, acontecimientos, traumas, amistades, etc...

En Grecia, este consejo, por el contrario, era un proyecto de futuro. Lo que significaba es que cada uno de nosotros debe preocuparse por lo que hace, por lo que dice, debe analizar, conocer cuál es su comportamiento, para de esa manera modificarlo, dirigirlo. Se dice que la frase estaba inscrita en el templo de Apolo en Delfos, es decir que se trataba de una recomendación divina. Y esa recomendación era como una especie de pauta de comportamiento, del comportamiento que está por venir, un análisis para saber cómo hacer para ser mejor.

Sócrates siguió este consejo. En la Apología de Sócrates, que Platón escribió recordando la autodefensa que Sócrates hizo ante los tribunales, podemos enterarnos de que su actuación en Atenas consistía en “molestar” a sus conciudadanos, haciéndolos reflexionar acerca de su comportamiento, intentando convencerles del valor que tiene pensar sobre lo que uno hace. Por lo tanto Sócrates, que practicaba el “conócete a ti mismo”, también lo enseñaba a los demás. Es el comienzo de la filosofía.

Una persona que, en el sentido griego, se conoce a sí misma es alguien capaz de gobernarse a sí misma, de poner el pensamiento en el puesto de mando de su vida. Una persona reflexiva puede llegar a ser más equilibrada, más moderada, y por tanto mejor ciudadano. Y sólo quienes son capaces de gobernarse a sí mismos son capaces de gobernar a los demás, sólo los buenos ciudadanos son buenos gobernantes.

El consejo de “Conócete a ti mismo” es válido para todo el mundo, como la filosofía misma que, en realidad, no está hecha para los filósofos, sino para los no filósofos, para los profanos.

Y, como decía Sócrates, una vida sin reflexión no vale la pena de ser vivida.

Maite Larrauri, Para todos filosofía 20: "Conócete a ti mismo", frontera D, 18/06/2015

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