Quin sou té un funcionari de l'OCDE?
Como una imagen vale más que mil palabras, abro este post con la tabla salarial de los funcionarios de la OCDE a fecha 1 de enero de 2012. Como pueden observar, están clasificados en 24 categorías que van desde la C1 (2.102 euros mensuales) a la A7 (11.399 euros mensuales, en doce pagas), sin contar pluses por antigüedad, complementos por hijos, expatriación, instalación, escolarización, familiares a cargo, alquileres, seguros médicos, etcétera.
Esto supone que, como es el caso de Mariano
Rajoy, cuyo
sueldo está en 72.000 euros año, un buen número de funcionarios de la OCDE
ganan más que los presidentes del gobierno a los que asesoran y que pagan esos
salarios con las mismas cuotas de los Estados que sostienen a estas
organizaciones. ¿Tiene esto algún sentido?
Si tienen tiempo, pueden leer con detenimiento
las 435 páginas donde se resumen las regulaciones laborales del personal de la
OCDE [descargar
aquí]. No parece que una filosofía de competitividad y flexibilidad como la
que imparte la OCDE sea compatible con tan detallada y extensa regulación.
El caso es que el Secretario General de esta
organización, Ángel
Gurría, cuya trayectoria está íntimamente vinculada al PRI mexicano (fue
Ministro de Finanzas y de Exteriores entre 1994 y 2000), ha recomendado a España que abarate el despido, pues al
parecer sigue siendo demasiado difícil. También le parece a Gurría y a su equipo
que las pensiones son demasiado altas y que se accede demasiado fácilmente a
ellas, por lo que recomienda rebajarlas más. Por no hablar del IVA, que también
habría que subir. Son las medidas principales que la OCDE recomienda a España en
su
último informe. Y todo ello, para nada, pues sus propias previsiones son que
nos mantendremos en el entorno de los seis millones de parados y que nuestro
crecimiento económico será ridículo.
En el quinto año de la crisis, las democracias
están comenzado a revisar el funcionamiento del sistema financiero y poniendo
límites a los bonos y a las prácticas de riegos. Es insuficiente, pero es un
buen comienzo. Falta al otro lado que comencemos a hablar de todas estas
organizaciones internacionales, de su justificación, de su eficacia, del
retorno, de su funcionamiento. ¿O es que ya han alcanzado su máximo de
competencia y eficacia y son, efectivamente, el modelo al que todos debemos
aspirar?
José Ignacio Torreblanca, La tecnocracia se exime de las medidas que recomienda, Café Steiner, 03/12/2012
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