La doctrina racial de Plató.
Platón inicia la
exposición de su Mito de la Sangre y del Suelo con la admisión lisa y llana de
que sólo se trata de un fraude: “Bien entonces- dice el Sócrates de La República-
¿podríamos fabricar, quizá, una de esas útiles mentiras que acabamos de
mencionar? Con la ayuda de una sola mentira señorial podemos, si tenemos
suerte, llegar a persuadir incluso a los propios gobernantes, y si no, en todo
caso, al resto de la ciudad”. (…)
El Mito mismo introduce dos
ideas. La primera es la de fortalecer la defensa de la madre patria; es la idea
de que los guerreros de su ciudad son autóctonos, “nacidos de la tierra de su
patria”, por lo cual deben mostrarse listos para defender a su país que no es
sino su madre. (…) La segunda idea, sin embargo, “la otra cara de la medalla”,
es el mito del racismo: “Dios … ha puesto oro en aquellos que son capaces de
gobernar, plata en sus auxiliares, y hierro y cobre en los campesinos y las
demás clases productoras.” Estos metales son hereditarios y constituyen las
características de la raza. En este pasaje en que Platón introduce, vacilante y por primera vez, su doctrina racial,
contempla la posibilidad de que los hijos nazcan con una mezcla de otros
metales distintos de los de sus padres, y enuncia la siguiente regla: si en una
de las clases inferiores “los niños nacen con una mezcla de oro y plata, ellos
serán … designados guardianes y … auxiliares.” (…) Se desprende de este pasaje
que debe rechazarse cualquier mezcla de las clases superiores con uno de esos
metales viles. La posibilidad de mezclas y de los consiguientes cambios en la
posición social sólo significa, por lo tanto, que aquellos hijos de noble
estirpe pero degenerados deben ser descendidos en la escala, pero no a la
inversa, es decir que los de nacimiento humilde jamás podrán ascender de nivel
social. (Rep. 415a-c) (págs. 142-143)
Karl R. Popper, La sociedad abierta y sus enemigos, Primera Parte, Ediciones Orbis, Barna 1985
Karl R. Popper, La sociedad abierta y sus enemigos, Primera Parte, Ediciones Orbis, Barna 1985
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