La societat i els seus dogmes.




Como esta sociedad odia la verdad, que es lo que nos hace libres (y ninguna sociedad deja de ser represiva: quiere súbditos, no personas libres) por eso no puede vivir sin dogmas. De ahí que se pase el día dictando, evaluando y dictaminando, todo ello en esquemas generalistas. El negocio mundial de la información, que pretende convertir la opinión en objetividad indiscutible, es eso. En definitiva, se trata de un sucedáneo del viejo autoritarismo religioso, con su cohorte de “buenos” y “malos”, pero sin la cosmovisión comunitaria de las religiones.

Ignacio Castro Rey, Verdades y vidas, ignaciocastrorey.com 07/01/2020

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