La casa, una segona naturalesa.


Aristóteles consideraba la cultura, en la forma de los hábitos, una segunda naturaleza humana. Recientemente, McDowell afirma el lenguaje como la segunda naturaleza en la que existe el ser humano. Por agudas que sean estas tesis, persisten en el eterno olvido de la filosofía de la cultura material. Si la técnica, los hábitos, y la razón, el logos y el lenguaje, constituyen la característica humana, no menos, quizás mucho más, lo hace la transformación del cuerpo a través de la segunda piel que son los artefactos técnicos que separan a los humanos de las contingencias del destino. En particular, la casa se constituyó desde las cuevas neandertales en el muro que separaba lo humano de lo animal, que trataba de proteger la vulnerabilidad humana de las contingencias del destino. Si el paradigma de la exclusión social es el homeless, el sintecho, por el contrario, el signo de la integración social ha devenido en la posesión de una casa. Stuart Hall sostiene que la clase obrera inglesa fue convencida de las virtudes del "capitalismo popular" de Margaret Thatcher precisamente por la promesa de la adquisición de una casa. La hegemonía y el pensamiento único neoliberal y la burbuja inmobiliaria crecieron, se desarrollaron y entraron en crisis juntos.

Fernando Broncano, Casa tomada (cine y filosofía 2), El laberinto de la identidad 12/01/2020

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