El dret de vendre's a a si mateix.


La libertad entendida políticamente puede concebirse de formas muy distintas. Llama mucho la atención que un autor contemporáneo como Robert Nozick conciba la libertad de un modo que le permite decir lo siguiente, recurriendo a una vía argumental supuestamente abierta por Locke:
«(...) La pregunta comparable sobre un individuo es si un sistema libre le permitiría venderse a sí mismo como esclavo. Yo creo que sí».
Nozick cree que un sistema libre sería aquel que permitiera a los individuos ejercer sus derechos sin restricciones, incluido el derecho a venderse a sí mismos como esclavos, y funda su teoría en del derecho de propiedad que cada uno tiene sobre sí mismo (o autopropiedad).
Nozick sostiene que si suponemos que todos tenemos derecho a los bienes que actualmente poseemos (nuestras «propiedades»), entonces una distribución justa de los bienes del mundo es sencillamente cualquier distribución que resulte de los libres intercambios entre las personas. Que el Estado cobre impuestos sobre estos intercambios contra la voluntad de alguien es injusto, incluso si se utilizaran tales exacciones para compensar los costes adicionales de las desigualdades naturales e inmerecidas de otras personas. El único impuesto legítimo es el que tiene por objeto recaudar recursos para el mantenimiento de las instituciones básicas, necesarias para la protección del sistema de libres intercambios: el sistema judicial y policial necesario para hacer cumplir los intercambios libres entre las personas.
«Un Estado mínimo, limitado a las estrictas funciones de protección contra la violencia, el robo y el fraude, de cumplimiento de contratos, etcétera, se justifica; (...) cualquier Estado más amplio violaría el derecho de las personas a no ser obligadas a hacer ciertas cosas y, por tanto, no se justifica».
Jordi Mundó, Autopropiedad y Renta Básica, sin permiso 28/06/2005

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