Contra Dogmàtics.
La obra Contra los Dogmáticos , escrita por Sexto Empírico, es una de las principales fuentes para comprender el escepticismo antiguo y su crítica a las pretensiones dogmáticas de la filosofía tradicional. Sexto Empírico, un médico y filósofo griego del siglo II d.C., fue uno de los máximos exponentes del pirronismo, una corriente escéptica que cuestionaba la posibilidad de alcanzar conocimiento cierto o verdades absolutas.
El contexto histórico e intelectual de esta obra está marcado por un período de intensa actividad filosófica en la antigüedad tardía, donde diversas escuelas —como el estoicismo, el epicureísmo y el platonismo— competían por ofrecer explicaciones definitivas sobre la naturaleza de la realidad, el conocimiento y la ética. Frente a estas posturas dogmáticas, Sexto Empírico defendió una posición radicalmente escéptica, argumentando que ninguna doctrina filosófica podía demostrar sus afirmaciones con certeza.
A través de Contra los Dogmáticos, Sexto presenta un análisis sistemático de las limitaciones del conocimiento humano, utilizando herramientas lógicas y epistemológicas para desmontar las pretensiones de certeza de sus oponentes. Esta obra no solo es una crítica devastadora al dogmatismo, sino también una defensa del escepticismo como una forma de vida guiada por la suspensión del juicio (epoché) y la búsqueda de la tranquilidad (ataraxia).
El Escepticismo como Método Crítico
Uno de los ejes centrales del libro es la presentación del escepticismo como un método crítico para examinar las afirmaciones dogmáticas. Sexto Empírico define el escepticismo no como una doctrina filosófica, sino como una actitud investigativa que busca confrontar las opiniones opuestas para llegar a una suspensión del juicio (epoché).
Para Sexto, los dogmáticos —ya sean estoicos, epicúreos o aristotélicos— cometen el error de asumir que sus teorías son verdaderas sin proporcionar pruebas concluyentes. En contraste, el escepticismo se basa en la observación de que, para cualquier afirmación, siempre existe una opinión contraria igualmente plausible. Al reconocer esta igualdad de fuerzas entre argumentos opuestos, el escéptico suspende su juicio y evita caer en dogmatismos infundados.
"El escepticismo no afirma ni niega; simplemente observa y suspende el juicio." Este principio subraya cómo Sexto interpreta el escepticismo como una herramienta para desmantelar las pretensiones de certeza y promover una actitud de humildad intelectual.
Crítica a los Fundamentos del Conocimiento
Otro aspecto clave del análisis es la crítica de Sexto a los fundamentos del conocimiento propuestos por los dogmáticos. En Contra los Dogmáticos, Sexto examina detalladamente las bases epistemológicas de las principales escuelas filosóficas, como la teoría estoica de las representaciones catalépticas (impresiones claras y distintas que garantizan el conocimiento) o la confianza aristotélica en la deducción lógica.
Sexto argumenta que todas estas teorías están plagadas de problemas insuperables. Por ejemplo, si los sentidos son falibles, ¿cómo podemos confiar en ellos para obtener conocimiento? Si la razón depende de principios básicos no demostrados, ¿cómo podemos justificarla? Al exponer estas contradicciones, Sexto demuestra que ningún sistema filosófico puede establecer una base sólida para el conocimiento.
"El conocimiento cierto es inalcanzable; lo único que podemos hacer es suspender el juicio y vivir conforme a la experiencia." Este enfoque muestra cómo Sexto interpreta la epistemología como un campo inherentemente problemático y limitado.
La Suspensión del Juicio y la Ataraxia
Un elemento distintivo del libro es la conexión que Sexto establece entre la suspensión del juicio (epoché) y la consecución de la tranquilidad (ataraxia). Según Sexto, el escepticismo no es simplemente un ejercicio intelectual, sino una forma de vida que conduce a la paz mental. Al abandonar la búsqueda de verdades absolutas y aceptar la incertidumbre, el escéptico logra liberarse de las preocupaciones y conflictos que surgen de las disputas filosóficas.
Esta perspectiva transforma el escepticismo en una práctica ética y existencial. Para Sexto, la suspensión del juicio no implica inacción o indiferencia, sino una forma de vivir en armonía con el mundo tal como se presenta, sin imponer interpretaciones dogmáticas.
"La suspensión del juicio no es pasividad, sino una forma de libertad frente a las ilusiones del conocimiento." Este principio resalta cómo Sexto interpreta el escepticismo como una vía hacia la serenidad y la sabiduría práctica.
Relevancia Contemporánea: Reflexiones sobre Certidumbre y Humildad Intelectual
Finalmente, Contra los Dogmáticos sigue siendo relevante en el siglo XXI, especialmente en debates sobre epistemología, ciencia y filosofía contemporánea. En un mundo donde la ciencia y la tecnología a menudo se presentan como fuentes de certeza absoluta, Sexto nos invita a reflexionar sobre las limitaciones inherentes al conocimiento humano.
Además, destaca que el escepticismo no debe verse como un obstáculo para el progreso, sino como una herramienta para fomentar la humildad intelectual y el pensamiento crítico. En un contexto de polarización ideológica y desinformación, las ideas de Sexto ofrecen una invitación a cuestionar nuestras propias creencias y a abrazar la incertidumbre como parte integral de la condición humana.
"El escepticismo no niega la posibilidad del conocimiento; simplemente nos recuerda que debemos ser cautelosos antes de afirmar algo como verdad absoluta. "Este principio subraya cómo Sexto interpreta el escepticismo como una actitud vital para la era moderna.
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