Art i discapacitats cognitives.


Todos ellos son integrantes de la asociación Debajo del Sombrero, un proyecto que busca acercar el arte a personas con discapacidad intelectual. En la práctica funciona como un taller para quienes, de otra manera, no tendrían dónde ni cómo desarrollar sus capacidades creativas. Y como una lanzadera para dar a conocer su obra. “Creemos que estos lenguajes son importantes y que hay que abrirles hueco en el arte contemporáneo”, explica Lola Barrera, 59 años, directora de la asociación. En sus 12 años de vida, Debajo del Sombrero ha ido abriendo esos espacios en los circuitos culturales y actualmente varios de los 40 alumnos que en total trabajan con Barrera en Matadero venden su obra a miles de euros y exponen por todo el mundo.

Ese creciente interés de las instituciones culturales ha consagrado a Andrés Fernández, madrileño de 46 años, como una de las revelaciones artísticas del proyecto. La mirada tímida que se refugia tras las gruesas gafas hace las veces de saludo. Fernández vive ensimismado, apenas se comunica con quienes le rodean, suele mirar al suelo y solo a veces pronuncia palabras sueltas. Cuando quiere decir algo más largo, lo escribe. Su carta de presentación son sus mapas. Se venden por hasta 2.000 euros y figuran en libros, como X, Y , Z, t (Caniche), y pinacotecas, como el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona o el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (Musac), donde hasta el 12 de enero se han expuesto varias obras suyas (entre ellas, un mapa de 21 metros).

Felix Krinner, El artista con discapacidad intelectual que, al no poder viajar, pinta mapas de memoria, El País semanal 02/02/2020

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