Pensar, la cosa més terrible del món.


Un día, en 1944, el gobierno le pidió a Berlin que volara de urgencia a Gran Bretaña para alguna cuestión burocrática. Como no había otros vuelos disponibles, Berlin tuvo que volar en un bombardero del ejército. Debido a que la cabina no estaba presurizada, se vio obligado a llevar durante todo el viaje una mascarilla de oxígeno, y además estaba a oscuras, por lo que no podía hacer dos de las cosas que más le gustaban en el mundo, hablar y leer; el ruido del avión, además, le impidió dormir. “Me vi obligado a hacer la cosa más terrible: tuve que pensar".

Román González Férriz, Isaiah Berlin, el hombre que descubrió por qué tienes las ideas que tienes, El Confidencial 30/05/2017

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