No violència i superioritat moral.



El medio no justifica los fines. Pero encala su apariencia. La acción no violenta no hace buenas las causas. Pero enseña a conquistar el lugar de la superioridad moral desde donde se ganan las batallas de la opinión pública. De hecho, toda su eficacia depende de esta conquista. Y, por este motivo, el desafío no violento podría definirse como una técnica que busca conseguir cambios de régimen a partir del aprovechamiento de las ventajas que comporta la toma por asalto de esta posición privilegiada. Que esta técnica pueda ser usada tanto para causas ‘buenas’ como ‘malas’ no debería hacer olvidar lo que recordaba Carl Schmitt en una conferencia en Barcelona en 1929: las técnicas no son neutrales, sino que adquieren uno u otro sentido en función de las políticas de quienes se apoderan de ellas.

Josep M. Ruiz Simon, Sobre la no violencia (VII), La Vanguardia 02/07/2019

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