Peter Thiel i el futur.
Curiosamente, la peor versión del futuro que imagina Thiel es aquella en la que el miedo a amenazas como el cambio climático incita a la creación de un gobierno mundial todopoderoso que acaba con las libertades individuales. Por eso dice que las ideas de gente como Greta Thunberg son “superopresivas” y afirma que si existiera el Anticristo, sería alguien parecido a ella.
Ha pasado los últimos meses dando charlas y explicando en todos los podcasts del espectro de la derecha estadounidense que el progreso en Occidente se ha estancado. Señala problemas como la concentración excesiva de la inversión en vivienda, con el consiguiente aumento de los precios, o el encarecimiento de la educación superior, que obliga a los jóvenes a endeudarse y genera “rendimientos decrecientes”. Según la forma de entender el capitalismo de Thiel, “la competencia es para perdedores” (en su libro De cero a uno recomienda a los emprendedores buscar nichos en los que puedan establecer un monopolio) y los jóvenes de hoy en día “tienen que competir más para lograr menos”.
Estos días se ha difundido un email que envió al equipo de Facebook en 2020 en el que aseguraba comprender las tendencias socialistas de los jóvenes: “Cuando alguien tiene demasiada deuda estudiantil y la vivienda no es asequible, tendrá capital negativo durante mucho tiempo o le resultará muy difícil acumular capital inmobiliario, y si alguien no forma parte del sistema capitalista, puede volverse contra él”.
Un análisis de izquierdas atribuiría estas situaciones a la financiarización de la economía tras la crisis del petróleo, las políticas neoliberales, el final de la Guerra Fría o la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, pero Thiel pone el foco en que “los hippies ganaron” e implantaron una cultura en la que “las instituciones tienen aversión al riesgo” y “la humanidad se ha convertido en una especie más dócil”.
Su propuesta para resolver esta situación es “tomar muchos más riesgos” y eliminar regulación en ciencia y tecnología.
Thiel, que se ha definido como libertario, expresa nostalgia de las políticas del New Deal: “Serían lo que fueran pero invertían en ciencia”. Admite que se han dado grandes avances en el área de las tecnologías de la información, como internet, pero lo considera insuficiente: “Queríamos coches voladores, tuvimos 140 caracteres”. La IA tampoco le entusiasma porque genera “ideas convencionales”, pero la apoya porque considera que es el único campo en el que se está avanzando. Sueña con las promesas de la ciencia ficción de su infancia: viajes a Marte, aviones supersónicos, energía nuclear, personas inmortales y resurrecciones.
Sus ideas centrales ya se perfilan en el artículo que escribió en 2009 para el think tank ultraliberal Cato Institute, “The education of a libertarian” (La educación de un libertario) que incluye una de sus frases más recordadas: “Ya no creo que la democracia y la libertad sean compatibles”.
“El enorme aumento del número de beneficiarios de prestaciones sociales y la ampliación del derecho al voto a las mujeres –dos grupos de votantes que son muy difíciles para los libertarios–”, escribió Thiel, “han convertido la noción de ‘democracia capitalista’ en un oxímoron”.
En su reciente aparición en el podcast de Joe Rogan, Thiel menciona la “feminización” de la política entre las causas de la decadencia de Occidente.
Quizás la mayor novedad en el discurso de Thiel sean las referencias cristianas apocalípticas y la vinculación del ecologismo con el Anticristo. La cita bíblica que ha encontrado para apoyar esta argumentación es Tesalonicenses 5:3, que dice así: “Que cuando digan: paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán”.
Elena de Sus, Peter Thiel y el Anticristo, ctxt 14/11/20254
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