La democràcia espanyola i el llegat del felipisme.
González utilizó sus mayorías parlamentarias para incumplir el mandato popular de 1982 y preparar el desembarco en 1996 de la derecha, que se encontró con casi todo el trabajo ya hecho. En esos catorce años, el felipismo había dejado las cosas atadas y bien atadas. La democracia realmente existente que tenemos no fue obra ni de Franco ni del rey Juan Carlos o no solamente; fue obra, por acción o por omisión, de Felipe González. Así que podría decirse que las amenazas ahora a la democracia en España confluyen desde dos fuentes: una “ola” planetaria en un mundo globalizado y altamente tecnologizado; y una derecha local que regurgita el "mal español" mientras reedita, con conciencia o sin ella, el modelo de Felipe González. Me atrevería incluso a decir esta barbaridad: si nos fijamos bien, el ayusismo, esa combinación de neoliberalismo, populismo y chulería, es más heredero del felipismo que del franquismo. Es, digamos, el felipismo del siglo XXI. Y si Pedro Sánchez (el "social-comunismo" sanchista) es el enemigo de Ayuso no es porque sea el secretario general del PSOE sino porque, para poder gobernar en la España del 15M, de Podemos y del procès, Sánchez tuvo que romper con el legado de Felipe González. Eso es lo que a muchos antiguos rupturistas, hoy resignados socialdemócratas, nos empuja en noviembre de 2025 a seguir apoyando, a regañadientes, a este gobierno.
Santiago Alba Rico, Lo que debemos a Felipe González, publico.es 26/11/2025
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