"Vivim encara en l'era de la veritat, de la veritat difícil" (Daniel Innerarity)
La idea de que vivimos en una era de la posverdad es un mal diagnóstico de un problema real. El actual aumento de los bulos no depende de una insólita maldad que acabamos de descubrir en gobernantes y periodistas, sino del simple hecho de que ha aumentado la cantidad de la comunicación. Cuando no era necesario comunicar nada y las decisiones no venían precedidas de argumentos para justificarlas, no hacían falta ni las verdades ni las mentiras porque las decisiones no requerían una explicación o motivos convincentes. Con la obligación democrática de justificar las decisiones de gobierno comienza a tener sentido apelar a la verdad de tal justificación. Como esa justificación no es casi nunca evidente e incontestable, se genera todo un espacio público de discurso donde hay muchas más cosas que objetividad. El pluralismo político responde a esta diversidad de criterios y puntos de vista. Podría objetarse que esto solo explica el pluralismo en el seno de la comunidad de quienes estiman...