Una tesi i tres escàndols de "L'obsolescència de l'home".

Günther Anders




Una tesis principal: el sistema de las máquinas configura hoy el mundo. Tres consecuencias: primera, la “vergüenza prometeica”. Nuestra sensación tan fuerte y extendida de “estar permanentemente en déficit” tiene que ver, según Anders, con que nos sentimos inferiores ante las máquinas, nos medimos según su perfección y eso nos produce vergüenza, aunque ellas no nos miren.
El primer escándalo: ¡hemos sido engendrados! No calculados, producidos, manufacturados. Es lo que niega tanta afirmación del “hombre hecho a sí mismo”. También filosófica: “el yo que se auto-pone” (Fichte) y un largo etćetera.
El segundo escándalo: ¡tenemos un cuerpo! Pero este cuerpo se adapta mal al “cuerpo” de los aparatos y será visto primordialmente como fuente de fallos, mal ajustado e inadecuado, algo que “debe ser superado”.
El tercer escándalo: ¡nos morimos! Cada uno de nosotros. La estrella de cine quiere vivir eternamente, explica Anders, en la copia de sus imágenes. Vencer a la muerte reproduciéndose industrialmente. Hoy, todos podemos imitarla. La democratización de ese privilegio como novedad ocurrida en estos 70 años.
Torpes, inexactos, malogrados, corruptibles, finitos, defectuosos, lentos, meros estorbos… Nos encontramos a nosotros mismos en la “avería”, cuando las cosas dejan de funcionar bien. ¿Haremos de nuestras averías un arma o un nuevo motivo de vergüenza?

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