La laicitat no és l'enemic de la religió.
"La laicidad no es antirreligiosa, el primer error es creer que la laicidad significa hostilidad a la religión", explica Henri Peña-Ruiz. "No es esto. No tiene nada que ver con esto. La laicidad lo que pretende es tratar igualmente todas las opciones. En nuestras sociedades hay tres opciones espirituales: humanismo ateo, humanismo agnóstico y humanismo religioso creyente. ¿Cómo hacer convivir a estas personas de la manera más pacífica y más justa? Tal es la pregunta a la cual la laicidad contesta. ¿Cómo contesta? A mi parecer, la respuesta se arraiga en los derechos del ser humano. Por ejemplo, la Francia anterior a 1789 era llamada por los papas hija mayor de la Iglesia. Con la revolución francesa cambió la idea de nación", reflexiona Peña Ruiz.
"Ya la nación —prosigue— no se fundaba sobre particularismos de costumbres y de religión, sino que con la emergencia de los derechos humanos la nación cambió de sentido. Justo lo dice el contrato social: la nación está formada por todas las personas que viven en ella y que se dan a sí mismo su propia ley. La nación después de la revolución francesa ya es una nación de tipo ético-jurídico, fundada sobre derechos humanos. Y fundándose sobre los derechos humanos, la nación cambia de esencia. Ya no es Francia la hija de la Iglesia. Es una nación que se da a sí misma su propia ley".
Peña Ruiz profundiza en su reflexión: "¿Cuál es la ley que permite unir sin problema a los creyentes, los ateos y los agnósticos? Son tres los principios que definen la laicidad. El primer principio es la libertad de conciencia. El segundo es la igualdad de trato y de derecho de las opciones espirituales, lo que excluye claramente los privilegios de las religiones, [y tampoco] establece, por tanto, privilegios del ateísmo. O sea, en una nación democrática hay libertad de conciencia. Cada uno elige su opción espiritual. Los derechos son los mismos para los creyentes, los ateos y los agnósticos.".
"Y el tercer principio —añade Peña Ruiz— es el carácter universal de la ley común. La ley común es común a todos. Es el bien común. Es el interés general. No es de interés general construir iglesias, sinagogas o mezquitas. Sí es de interés general construir hospitales y escuelas. Una escuela laica no significa atea y no significa tampoco religiosa. [Son] escuelas que dan clase siendo neutrales hacia las opciones espirituales. El corazón de la laicidad es la distinción entre la esfera privada y la esfera pública. Que crea en Dios o que no crea, eso es mi asunto personal. Es un problema privado. Pero un hospital es común".
Raül Bocanegra, Henri Peña-Ruiz, filósofo: "Es un error creer que la laicidad significa hostilidad a la religión", publico.es 25/04/2026
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