El necessari reconeixement de Rosalind Franklin.

Como es bien conocido, la estructura del ADN fue desentrañada en 1953 por James Watson y Francis Crick y acabó mereciendo el reconocimiento con el premio Nobel de Medicina en 1962. Pero nada de este triunfo habría sido posible sin que una mujer proporcionara, sin reconocimiento alguno durante muchos años, la evidencia que permitió alumbrar la estructura acertada.

En 1952, Rosalind Franklin era una experta en cristalografía de rayos X y, dentro de sus investigaciones, logró capturar la famosa “Fotografía 51”. Esta imagen permitía intuir con gran claridad que la estructura que el ADN debía formar era la de una doble hélice con las bases enfrentadas en su interior. Pero Franklin fue prudente y prefirió confirmar completamente sus cálculos y el análisis de difracción antes de publicar formalmente los resultados asociados a aquella fotografía.Maurice Wilkins era compañero de Franklin en el King’s College. Un día, Watson y Crick fueron a visitarle, presentándole una estructura para el ADN con la que estaban especulando y que resultaba errónea, tal y como Wilkins les hizo ver. Para avalar su argumento, y sin una solución alternativa, Wilkins echó mano de la fotografía de Rosalind sin su conocimiento, y se la mostró a los futuros laureados. Al ver la imagen, Watson comprendió rápidamente la estructura. Poco después, en 1953, Watson y Crick publicaron su famoso artículo en la revista Nature, uno de los artículos más influyentes de la historia de la ciencia. Aunque mencionaron el trabajo de Franklin, e incluyeron su imagen, la referencia fue más que limitada. La forma helicoidal se convirtió en un icono.

En 1958, la entropía hizo de las suyas, y a Rosalind Franklin, que apenas tenía 37 años, la barrió de la faz de la Tierra a través de un cáncer de ovario. Lo desarrolló muy probablemente por su exposición continua a las radiaciones asociadas a sus investigaciones, siendo fiel al espíritu comprometido por la ciencia de la mismísima Marie Curie.

Cuatro años después, en 1962, Watson, Crick y Wilkins recibían el Premio Nobel de Medicina, y el reconocimiento le era por completo hurtado a Franklin, tanto porque no puede concederse de forma póstuma — como le ocurrió a Tversky — como porque no podía compartirse entre más de tres personas. Franklin apenas fue mencionada en los discursos de aceptación.

Sin embargo, la información de su trabajo perduró. Como si aquella estructura helicoidal que había puesto al descubierto le brindara una estrategia efectiva para transmitir antes de desaparecer los secretos del universo entre los que se hallaba su papel imprescindible. Décadas después, la comunidad científica reconoció ampliamente que la precisión experimental de Franklin fue decisiva para comprender la estructura del ADN, ubicándola como una figura central en la historia de la biología molecular. Y en particular en la de las mujeres olvidadas por la historia.

Javier Jurado, La información del ADN. Ingeniero de letras 04/04/2026


Comentaris

Entrades populars d'aquest blog

Percepció i selecció natural 2.

El derecho a mentir

Determinisme biològic i diferència de gènere.