Plató segons Thomas Mann (3).
| Thomas Mann |
Es espíritu de la ciencia y es educación para la ciencia el subordinar a la
Idea la pluralidad de los fenómenos, el vincular sólo a ella la verdad y la
auténtica realidad, el incitar a la abstracción intuitiva, a la
espiritualización del conocimiento. Por esta su diferenciación valorativa entre
fenómeno e Idea, empiria y espíritu, mundo aparente y mundo de la verdad,
temporalidad y eternidad, Platón
representa un acontecimiento gigantesco en la historia del espíritu humano.
Representa, en primer término, un acontecimiento científico-moral. Todos
sentimos que esta potenciación de lo ideal, que es considerado como la única
realidad, y es puesto por encima de la apariencia plural y sujeta a la muerte,
lleva adherido algo profundamente moral, a saber la desvaloración de lo sensible a favor de lo espiritual, de lo
temporal a favor de lo eterno, exactamente en el sentido del cristianismo que
vendrá más tarde. Pues, en cierta medida, los fenómenos mortales y la
adherencia de los sentidos a éstos quedan con ello situados en un estado de
pecado. La salvación, la verdad encuéntralas tan sólo quien se vuelve hacia lo
eterno. Vista desde esta cara, la filosofía de Platón muestra el parentesco y la afinidad que existen entre la
ciencia y la moral ascética. (pàgs. 29-30)
Thomas Mann, “Schopenhauer”, en Schopenhauer, Nietzsche, Freud,
Bruguera, Barna 1984
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