Sobre l'estupidesa humana.




En una sociedad consumista que intenta seducirnos mediante el halago, la imbecilidad no sólo se corrige, sino que se fomenta y se jalea. Al fin y al cabo, se trata de eso, de fomentar la conducta irreflexiva del consumidor. Es lo que se ha llamado infantilización de la sociedad, es decir, universalización de la conducta tontuela. Hablamos de unas actitudes que se extienden en todas las direcciones posibles. En la política, por ejemplo, hemos terminado por asumir un principio letal para la democracia, como es que no pueden ganarse las elecciones diciendo la verdad y sí, en cambio, haciendo promesas imposibles, es decir, estúpidas. Por el contrario, la democratización se ha entendido –interesadamente, claro‒ del modo más rastrero, como un igualitarismo a ultranza que comporta el repudio a los mejores y la entronización de la ley del mínimo esfuerzo. 

Rafael Núñez Florencio, La estupidez es contagiosa (I), Revista de Libros 18/10/2018

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