Foucault, poder i veritat.
| Jacques Bouveresse |
Cuanto más nos vemos obligados a recurrir al concepto poder para explicar por qué una teoría o una proposición se aceptan como verdaderas, menos posibilidades existen de que se trate de una teoría o de una proposición verdaderas. De hecho, son el error y la ilusión, más que la verdad, los que exigen, en algunos o más probablemente en numerosos casos, que se expliquen en términos de poder y de estrategias de sometimiento y dominación. (25)
… me parece que demasiadas concepciones actuales dan la impresión de considerar que incluso en el caso de las matemáticas o de las ciencias naturales, el hecho de que una teoría sea cierta o tenga serias posibilidades de ser cierta constituye más o menos la razón que uno invocaría para explicar que haya conseguido imponerse. (26)
Afirma Foucault que estamos sometidos por el poder a la producción de la verdad y que no podemos ejercer el poder si no es por medio de la producción de la verdad. (…) El poder necesita creencias que sean aceptadas como verdaderas, y es posible que esta necesidad tal como piensa Foucault, sea cada vez más grande. Pero esto no significa en absoluto que necesite verdades o la verdad en general. Y por supuesto, necesitar distinguir entre lo verdadero y lo falso no es en absoluto lo mismo que necesitar la verdad. Incluso se puede pensar que el poder necesita mucho más el error y la mentira que la verdad y que, en general, son más bien los contrapoderes los que necesitan que se reconozcan ciertas verdades que el poder oculta o rechaza. Dicho de otro modo, Foucault a buen seguro necesita más la verdad que los adversarios a los que combate, y esto es justamente lo que hace que resulte bastante paradójica su voluntad de presentar la verdad en sí como intrínsecamente vinculada al ejercicio del poder. (26-27)
… el principal mérito como filósofo consistió en haber logrado librarnos por fin de la idea misma de la verdad. Si esto fuera cierto, significaría que ha intentado reemplazar la distinción entre verdad y falsedad objetivas por una distinción entre la falsedad objetiva, que caracteriza todas las teorías y todas las representaciones que podamos construir, ya sean científicas o no, y la aceptación de una teoría o de una representación como verdaderas. Se trata, sin embargo, de una solución cuya incoherencia resulta a mi juicio tan palmaria que puede verse a simple vista. (27)
Jacques Bouveresse, Nietzsche contra Foucault. Sobre la verdad, el conocimiento y el poder, Barcelona, Ediciones Subsuelo 2020
Comentaris