L'enganyifa de la nostra època.









Vivimos en la era de la Nadalización. Una era en la que somos llamados a aplicar para nuestras vidas comunes las mismas fórmulas que a Rafa Nadal le funcionan sobre la cancha de tenis. Hace un siglo surgía el deporte de masas con el sencillo fin de entretenernos, de poner a descansar de preocupaciones un rato a nuestras neuronas machacadas por duras vidas. Hoy el deporte de élite nos exige, nos marca el camino, nos obliga a una actitud, nos da lecciones. Esfuércese, sufra, aguante, que si lo hace al final le espera el éxito. Usted, persona normal y corriente, aunque no lo sepa, juega la Champions, la Champions de la vida, le asegurará en prime time televisivo cualquier gurú bien pagado de esta nueva ola filosófica barata. A usted se le explicará, basándose en el éxito deportivo del momento, en qué consiste la vida, cómo debe afrontarla.

Es el timo de nuestra era. A veces, superarse a uno mismo, y esto no lo explican los gurús de La Nada, es perjudicial y peligroso. En la vida real superarse a uno mismo no es estirar la raqueta para llegar a la pelota a tiempo, sino aguantar trabajos a pleno sol durante una ola de calor, pedalear por la ciudad haciendo repartos de punta a punta o conducir un camión intentando no quedarte dormido. Para la gente común superarse es ser capaz de dar un paso al frente y exigir un lugar de sombra, una botella de agua o un horario de trabajo humano. Luchar por tus objetivos es, para la inmensa mayoría, conseguir llegar a fin de mes, pagar facturas e intentar conciliar con la familia. Y cuando uno logra esta “Champions”, su cara de agotamiento nunca, nunca, acompaña a las frases motivacionales enviadas por Whatsapp. Superar los límites de uno mismo, al contrario de lo que nos asegura esta filosofía esclavista, no consiste en aguantar lo inaguantable, sino en plantarse. Es poner una queja porque tu familiar lleva horas en el pasillo de un hospital desmantelado esperando a que haya una habitación disponible o un médico que lo atienda. Es decirle que no a trabajos mal pagados. Es pelear contra la compañía telefónica que este mes te ha vuelto a robar. Es saber apagar la tele cuando te dicen que es más probable que te quite la casa un tipo que pasa por la calle que tu banco.

Gerardo Tecé, Nadalización, ctxt.es 28/08/2022

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