Pierre Bordieu: l'obediència voluntària (el cas de la dominació masculina).





La verdad es que nunca he dejado de asombrarme ante lo que podría llamarse la paradoja de la doxa: el hecho de que la realidad del orden del mundo, con sus sentidos únicos y sus direcciones prohibidas, en el sentido literal o metafórico, sus obligaciones y sus sanciones, sea grosso modo respetado, que no existan más transgresiones o subversiones, delitos y ...locuras (basta con pensar en el extraordinario acuerdo de millares de disposiciones -o de voluntades- que suponen cinco minutos de circulación en coche por la plaza de la Bastille o de la Concorde); o, más sorprendente todavía, que el orden establecido, con sus relaciones de dominación, sus derechos y sus atropellos, sus privilegios y sus injusticias, se perpetúe, en definitiva, con tanta facilidad, dejando a un lado algunos incidentes históricos, y las condiciones de existencia más intolerables puedan aparecer tan a menudo como aceptables por no decir naturales. Y siempre he visto en la dominación masculina, y en la manera como se ha impuesto y soportado, el mejor ejemplo de aquella sumisión paradójica, consecuencia de lo que llamo la violencia simbólica, violencia amortiguada, insen-sible, e invisible para sus propias víctimas, que se ejerce esen-cialmente a través de los caminos puramente simbólicos de la comunicación y del conocimiento o, más exactamente, del desconocimiento, del reconocimiento o, en último término, del sentimiento.

Pierre Bordieu, La dominación masculina (preámbulo), Anagrama, Barna 2000

Comentaris

Entrades populars d'aquest blog

L'argument de la simulació de Nick Bostrom.

Percepció i selecció natural 2.

Què volen els "teapartyers"?