Un patriotisme de la compassió en Simone Weil.







Francia, decíamos, colapsa inmediatamente a la primera acometida alemana en la 2GM. ¿Qué ha pasado? Según Simone Weil, el desastre no ha sido sólo militar, sino vincular o relacional: nadie se ha sentido en la obligación de socorrer a la patria en peligro.
Es nuestro patriotismo lo que hay que rehacer, concluye Weil. Pero, ¿qué patriotismo? El patriotismo de la grandeza nacional, delegado finalmente en la máquina de Estado, es lo que ha conducido a la inercia y a la catástrofe. Hay que asociar otro afecto al patriotismo, ¿cuál podría ser? Weil afirma sorprendentemente: la compasión.
¿Qué es la compasión? Un sentimiento de punzante ternura por una cosa bella y preciosa, pero también frágil y perecedera. Es el amor por lo frágil, lo incompleto y pasajero. Un amor terrenal, un amor por lo terreno, lo que puede ser destruido y merece la pena cuidarse, preservarse. La compasión es ternura por lo vulnerable y expuesto.
Entonces, en lugar de un patriotismo basado en la superioridad, en la grandeza eterna, en el prestigio, en el narcisismo colectivo (“lo nuestro es lo mejor”), obtendríamos un calor y una energía distintas. La movilización por lo que existe bajo amenaza, el heroísmo de quien protege a los hijos pequeños o a los padres ancianos, los cartagineses tratando de salvar Cartago contra Roma. Es el único afecto que puede rivalizar en entusiasmo y poesía conmovedora con la guerra.
(Aquí está sin duda el origen del proyecto de “enfermeras de primera línea” que presentó Weil desde Londres para el combate contra los nazis)
Ese patriotismo es el que se ha activado en Francia tras la conquista con la resistencia. Un patriotismo por privación, por ausencia de lo que se ama. Weil piensa que se trata de mantenerlo tras la liberación, asociándole otro motor afectivo: ya no la grandeza sino la compasión, ya no la gloria eterna sino la ternura por lo efímero, ya no la adoración de la fuerza sino el sentido de la justicia.
¿No es lo mismo que nos emociona hoy, incluso a los que somos pocos entusiastas de esos símbolos, en la bandera palestina? El símbolo de una privación, de una ausencia, de un reclamo y un anhelo de justicia, de un amor por lo amenazado de destrucción por los nuevos imperios romanos.

Amador Fernández-Savater, Apuntes sobre "El desarraigo" de Simone Weil, 3
publicado en su muro de Facebook 23/10/2025



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