És impossible viure en un món sense perdó ni misericòrdia.


Imatge trobada amb la cerca visual


Según los indicadores del CIS, entre 2023 y 2025 la catolicidad confesa entre menores de 35 años ha pasado del 34% al 41%. Es cierto que la cifra de hace dos años era el mínimo histórico, pero, de repente, la tendencia se ha revertido y muestra un ascenso reconocible. Si miramos fuera de nuestras fronteras, los números también son reveladores. La laica Francia, espejo idílico para tantos, ha visto cómo el índice de bautizos católicos entre mayores de edad se ha disparado en los últimos años. Solo entre 2024 y 2025, el número de adultos bautizados en el país vecino ha crecido un 45%, lo que supone un verdadero hito sociológico. Más significativos son aún los datos del Reino Unido, donde la pujanza del catolicismo entre las nuevas generaciones amenaza de forma visible la hegemonía anglicana. Es decir: no sólo reaparecen la fe y sus conurbaciones culturales, sino que este renacimiento de la espiritualidad parece acusar un componente específicamente católico.

Indudablemente, son muchos los motivos que pueden haber favorecido este cambio sorpresivo, y sería simplista confiar en la existencia de una única causa. Tanto los creyentes como los anticlericales tendrán que esperar para extraer conclusiones definitivas. Resulta claro que el resurgimiento de los comunitarismos y el refugio que brindan las religiones pueden estar en el origen de esta transformación social. En un mundo progresivamente más hostil y refractario a las certezas estables, la vuelta de valores densos, capaces de jerarquizar la realidad, puede resultar atractiva para muchas personas. Quizá, también, los más jóvenes se hayan dado cuenta de que es imposible vivir en un mundo sin perdón ni misericordia.

Para algunos, la negación de la trascendencia, la impugnación consciente de la belleza, la renuncia a la condición ritual y litúrgica del ser humano o el abandono del cultivo del espíritu han generado un movimiento reactivo en las nuevas generaciones, que de nuevo han encontrado refugio en la fe. Cada vez que la humanidad se duele, la religión prospera. Y no cabe duda de que la experiencia contemporánea del mundo en el Occidente desarrollado se ha demostrado inhabitable para muchos, y no sólo por causas económicas. Para otros, esta recuperación de lo sagrado no sería más que otro reflejo identitario en una circunstancia en la que las generaciones jóvenes vuelven a exigir la reconstrucción de las raíces y de vínculos reconocibles. Desconfiar de la sinceridad de la fe de los creyentes es, sin embargo, un riesgo temerario y, muy probablemente, una injusticia.

Una última explicación trataría de reducir esta reaparición de lo católico a una mera tendencia ideológica de inspiración reaccionaria. La exhibición de Marco Rubio, secretario de Estado de EE UU, mostrando su frente tiznada el Miércoles de Ceniza,las mediáticas profesiones de fe de J. D. Vance o las construcciones teóricas de R. R. Reno, con su regreso de los dioses fuertes, podrían validar esta hipótesis. Sin embargo, la radical novedad del restablecimiento de la catolicidad no se explica tanto por lo que la religión tiene de conservador como por lo que anuncia de revolucionario. Solo así se entiende, por ejemplo, que filósofos como Massimo Cacciari, uno de los pensadores y políticos más exquisitos de la izquierda italiana, estén dedicando sus últimos libros a temas abiertamente religiosos.

Es posible que esta reaparición estética y vivencial de lo sagradoaliente a algunos creyentes y desconcierte tanto a los guardianes de la ortodoxia como a quienes siempre sintieron fobia contra la fe. Pero que nadie brinde ni desespere todavía. El movimiento es complejo y es pronto para valorar su alcance. Lo que sí resulta es que es innegable. Si en su día dimos por bueno el Giro Lingüístico y después saludamos el Giro Afectivo, hay motivos para empezar a valorar, e incluso confirmar, la existencia de un Giro Católico. Solo el tiempo podrá resolver su sinceridad y su significado.

Diego S. Garrocho, El giro católico, El País 27/10/2025

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