Context d'oportunitat i cultura de la cancelació.



Internet es una máquina de pluralización: al multiplicar el número de voces que participan en el debate público, aumentan por opinadores y comentaristas. El efecto desromantizador ha sido inmediato: la opinión pública realmente existente se parece poco a las quimeras de los habermasianos. De manera que en todo esto hay continuidades y rupturas: cosas viejas que regresan junto con algunas novedades.

La novedad principal es la digitalización del espacio público, que hace posible sostener la presión colectiva sobre el individuo a quien se quiere cancelar sin incurrir en costes de coordinación: la santa ira del iluminado es alimento suficiente. Pero si el activismo liberticida se ha podido cobrar ya más de una víctima, se debe a la reacción de aquellas instituciones y empresas que han olvidado el principio según el cual puede responderse al vicio de pedir con la virtud de no dar. Universidades que suspenden charlas programadas, editoriales que retiran ejemplares de sus libros, consejos de redacción que votan expulsar a sus editores, instituciones públicas que resuelven vetar a los estigmatizados, departamentos que se ponen del lado de los estudiantes y en contra de los profesores: aquí residen las razones del éxito parcial de esta «cultura» de rasgos iliberales. Cualquier estudioso de los movimientos sociales sabe que el empuje de estos últimos depende del contexto de oportunidad en que se desenvuelven; cuanto mayor sea la receptividad de las instituciones y las empresas a las quejas de los activistas, más fuerza cobrará el empeño por silenciar a los disonantes. A estos efectos, la obsesión por mantener una reputación intachable y el miedo a perder el favor de una parte del público permita explicar la actitud de no pocos decisores. Se trata de una reacción que comprensible cuando hablamos de empresas privadas; las instituciones públicas, por el contrario, están obligadas a respetar los principios constitucionales y no pueden ceder a esta clase de presiones. Pero la amarga verdad es que la presión agresiva funciona con más frecuencia de la deseable: por eso se ejerce.

Manuel Arias Maldonado, Cancelando que es gerundio, revistadelibros.com 17/11/2021
https://www.revistadelibros.com/cancelando-que-es-gerundio/?fbclid=IwAR3w_7DxS_YnEAEpEmQjmcwldxQwVHZRc0Ffw2J5vxesGr4aR0SS_4lhRy4

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