Com evitar la vigilància digital.






La ofuscación de datos es la aportación deliberada de información ambigua, confusa o falsa para interferir en la vigilancia digital y en la recolección de datos”, definen Finn Brunton y Helen Nissenbaum en su obra canónica Obfuscation. A User’s Guide for Privacy and Protest (MIT Press, 2015). Un reciente estudio elaborado por investigadores de la Northwestern University(Illinois) distingue entre tres formas de confundir a los algoritmos: con huelgas de datos, intoxicar los datos y aportando datos a la competencia.

1. Huelga de datos

La primera medida para erosionar el poder del capitalismo de la vigilancia es abstenerse de generar datos o borrar los que se hayan aportado. Esto se consigue eliminando las cuentas de plataformas que no se consideren imprescindibles o instalando herramientas de privacidad.

Los investigadores de la Northwestern University citan como ejemplo los boicots a Facebook promovidas en EE UU por asociaciones en defensa de los derechos civiles o a Uber cuando se denunciaron casos de acoso sexualdentro de la compañía.

2. Datos intoxicados

Esta segunda modalidad de ofuscación consiste en aportar de forma consciente datos sin sentido, que confundan a quien los recoge. La forma más sencilla de hacerlo es mintiendo. Por ejemplo, dando me gusta a canciones que en realidad odias en un reproductor de música. O inventando una dirección de correo electrónico cada vez que se nos exige dar uno para poder acceder a una web.

Otra vías más compleja consiste en deslumbrar al algoritmo: mandarle una gran cantidad de datos, todos ellos falsos, para que el perfil que construya sobre nosotros sea todavía más impreciso. Hay extensiones para navegadores como AdNauseam que hacen ese trabajo por nosotros. Da clics de forma automática e imperceptible para el usuario en todos los anuncios que se nos muestran cuando navegamos. El objetivo es que Google Ads no consiga procesar toda esa información, que además será errónea. Otra opción es usar TrackMeNot, que lanza búsquedas constantes y aleatorias en Google, de manera que nuestras auténticas preferencias quedan diluidas.

Un grupo de adolescentes estadounidenses dio el año pasado con una ingeniosa forma de volver loco a Instagram. Decidieron compartir una sola cuenta en la red social. Cada vez que alguien del grupo quería entrar solo tenía que pedirle a quien estuviese conectado que reiniciase la sesión. Tras esa petición, la compañía envía automáticamente una contraseña al dispositivo desde el que se solicita. El compinche solo tiene que compartir esa clave con quien quiera incorporarse. El resultado: el algoritmo mostraba fotos de Kobe Bryant, de recetas de repostería, de coches… Nada que ver con las preferencias de ninguno de ellos.

3. Alimentar a la competencia

La tercera vía para engañar a los algoritmos consiste en aportar de forma consciente datos al competidor de la plataforma contra la que se quiera protestar. Por ejemplo, subir las fotos que se tengan en Facebook en Tumblr o usar el buscador DuckDuckGo en vez de Google. El objetivo es fomentar la competencia entre plataformas.

Las consecuencias de estas acciones pueden tener efectos en el espacio físico. En verano de 2019, los conductores de Uber y Lyft de Washington se pusieron de acuerdo para subir las tarifas de los trayectos, lo que afecta a su retribución. El mecanismo: apagar simultáneamente las aplicaciones durante unos minutos, de manera que el algoritmo crea que hay pocos conductores y suba así el precio de las carreras, y volverlas a encender luego.

Manuel G. Pascual, Ofuscación de datos: si no puedes evitar que te rastreen, engaña al algoritmo, El País 27/03/2021

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